Enfermedades relacionadas con la Obesidad
Hábitos que reducen el riesgo de cáncer
Hábitos que reducen el riesgo de cáncer y
mejoran nuestra calidad de vida
El cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial en la que influyen factores que no podemos cambiar y otros sobre los que sí tenemos margen de acción
Por Asociación Contra el Cáncer – Sede Bizkaia Publicado en Consumer 18 de marzo de 2026
Algunos tipos de cáncer tienen un componente hereditario, como puede ocurrir, por ejemplo, con el cáncer de mama, ovario o páncreas. Pero la gran mayoría de los cánceres están relacionados con la exposición a ciertos factores externos modificables. A continuación te explicamos cuáles son esos factores y cómo hacerles frente.
La importancia del estilo de vida
Mantener un estilo de vida saludable nos ayuda a tener una mejor calidad de vida, mejorar nuestro bienestar diario y prevenir múltiples enfermedades, entre ellas el cáncer. De hecho, existe una relación conocida entre algunos factores de riesgo y la aparición de ciertos tipos de cáncer, como ocurre con el cáncer de pulmón y el tabaco, o la exposición solar y el cáncer de piel.
Se estima que el 30-50 % de los casos podría prevenirse incorporando hábitos saludables. Para ello es importante tener siempre presentes las 14 recomendaciones del Código Europeo Contra el Cáncer, que están basadas en pruebas científicas actuales sobre factores de comportamiento personales, factores medioambientales e intervenciones médicas específicas de la población general de la Unión Europea. El documento proporciona una hoja de ruta para reducir el riesgo de padecer cáncer, abordar las ideas erróneas en torno al cáncer y mejorar la salud pública y el bienestar.
En este artículo te contamos, de forma sencilla y aplicable, por dónde empezar: evitar el tabaquismo, cuidar el peso, apostar por una alimentación equilibrada, moverse más, proteger la piel del sol y participar en programas de cribado.
¿Cómo reducir el riesgo de cáncer?
✓ Evitar el tabaquismo en todas sus formas
El tabaco está relacionado con el 25 % de las muertes por cáncer a nivel mundial. De hecho, más de 20 tipos de cáncer tienen mucho que ver con la exposición al tabaco y afecta no solo a quien fuma, sino también a las personas del entorno por su exposición al humo. También se sabe que, si además de fumar, ingerimos el alcohol, el riesgo de cáncer se multiplica, especialmente en los cánceres de cavidad oral, laringe y esófago.
Es importante recordar que las alternativas al tabaco tradicional (cigarrillos electrónicos o vapers) no son más saludables: se ha encontrado en estos dispositivos presencia de sustancias cancerígenas (por ejemplo, en los líquidos de los cigarrillos electrónicos).
Por tanto, vivir en un entorno libre de humo reduce la exposición a sustancias tóxicas y aerosoles, y ayuda a proteger la salud.
✓ Mantener un peso saludable
El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de múltiples enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes o el cáncer. Se trata de uno de los principales factores de riesgo modificables. Además, el exceso de peso produce alteraciones hormonales e inmunológicas y favorece el daño al ADN. Por todo ello, actuar sobre el exceso de peso resulta esencial para disfrutar de una buena salud.
Múltiples investigaciones han puesto de manifiesto que mantener un peso saludable reduce el riesgo de al menos 13 tipo de cáncer, entre otros, el cáncer colorrectal, el de páncreas, riñón, ovario, endometrio y mama.
✓ Seguir una dieta equilibrada y limitar el consumo de alcohol
Se ha observado relación entre el consumo de ciertos alimentos y el desarrollo de algunos tipos de cáncer. De hecho, algunos productos como las carnes procesadas, el exceso de carne roja o la presencia de ciertas sustancias que se generan al cocinar a altas temperaturas podrían ser un riesgo.
Por tanto, es esencial para cuidar nuestra salud mantener una alimentación saludable, rica en frutas, verduras y cereales integrales, así como reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, moderar la ingesta de carnes rojas y limitar el consumo de alcohol.
✓ Realizar actividad física
El sedentarismo es otro factor de riesgo. Así que realizar actividad física nos servirá para mantener un buen estado de salud en general, y actuará como un factor de protección frente a ciertas enfermedades, entre ellas el cáncer. De hecho, la actividad física regular ayuda a protegernos frente a diversos tipos de cáncer, como los de colon, mama y endometrio.
Además, mantenernos físicamente activos contribuye a mantener un peso saludable, lo que disminuye el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad. Y no hay que olvidar que también mejora nuestro estado de ánimo.
✓ Protegerse frente a la radiación solar
La exposición a la radiación ultravioleta continuada y sin protección aumenta el riesgo de cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma.
Proteger nuestra piel de los daños de la radiación solar es esencial, por lo que se debe evitar la exposición solar sin protección en horario de mayor riesgo (11:00-17:00 horas) y siempre usar medidas de protección tanto físicas (sombrilla, sombrero, ropa de manga larga, gafas de sol) como químicas (cremas de protección solar). Es esencial cuidar la piel desde la infancia: la piel infantil es especialmente vulnerable a la radiación, que supone un alto riesgo en la aparición de cáncer cutáneo en la edad adulta.
Por último, deben evitarse las cabinas o camas de bronceado: la radiación UV artificial aumenta el riesgo de cáncer de piel.
✓ Protegerse en el trabajo
Se deben conocer los riesgos a los que se está expuesto en el entorno laboral. Sustancias con riesgo conocido de cáncer son el asbesto, amianto, formaldehído y otros compuestos generados en procesos industriales. Ante ello, la empresa debe informar a las personas trabajadoras, implantar acciones preventivas y reducir la exposición a factores de riesgo, además de proporcionar equipos y medidas de protección.
De la misma manera, la compañía debe cuidar la salud de profesionales expuestos a la radiación solar, y proporcionar medidas de protección para reducir el riesgo de cáncer de piel.
✓ Participar en programas de cribado y detección precoz
Participar en los programas de cribado y detección precoz salva vidas, ya que gracias a ellos se detectan multitud de lesiones precancerosas o en estadios iniciales, lo que ayuda a mejorar la supervivencia y reducir la mortalidad.
En la actualidad en nuestro entorno, existen cribados validados para el cáncer colorrectal, mama y cérvix o cuello uterino. Infórmate de cuál aplicar por tu edad, sexo y factores de riesgo.
✓ Vacunarse
La vacunación ha demostrado ser una de las estrategias más efectivas para reducir el riesgo de infecciones por determinados virus asociados al cáncer.
Por ejemplo, la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPh) reduce significativamente el riesgo de cánceres como el de cérvix o cuello uterino, vagina, ano, vulva, pene y orofaringe
La vacuna frente al virus de la hepatitis B lo hace frente al cáncer hepático. Esta medida es fácil de implementar y consigue salvar vidas. Actualmente se encuentra integrada en el calendario vacunal nacional.
✓ Fomentar la lactancia materna
La lactancia materna desempeña un papel protector frente al cáncer de mama y ovario, por lo que, si puedes dar el pecho a tu bebé, debes saber que también es una medida para proteger tu salud como mujer. Se sabe que el efecto protector es mayor cuanto mayor sea el tiempo de lactancia.
Además, la leche materna aporta nutrientes y factores inmunológicos al bebé y se asocia con un menor riesgo de desarrollar algunas enfermedades, como la obesidad.
✓ Evitar la exposición a radiaciones y controla la exposición ambiental a contaminantes
Siempre que sea posible, evita la exposición a contaminantes, mantén tu casa libre de humo de tabaco y no quemes en interiores materiales como madera o carbón. Ventila tu hogar para reducir los niveles de radón. Del mismo modo, disminuye siempre que sea posible la exposición a radiaciones ionizantes.
Disminuir la exposición al riesgo reduce el riesgo de cáncer. Prevenir el cáncer al 100 % es muy complicado, pero si reducimos la exposición a ciertos factores que influyen en su desarrollo, el riesgo de desarrollarlo es menor.






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