Alimentación y Nutrición
¿Por qué es importante beber agua en la escuela?
¿Por qué es importante beber agua en la escuela?
A estas edades consumir agua entre clase y clase, tras la asignatura de Educación Física, en el recreo, en el comedor escolar… tiene muchos beneficios
Por María Huidobro González, Consumer 17 de febrero de 2026
Beber agua no es la única forma de hidratar a nuestros hijos. A los bebés les basta con la leche materna o la leche artificial. A partir de empezar con la alimentación complementaria, la situación cambia. Además de poder ya tomar agua, se hidratan con frutas, verduras, leche, lácteos, zumos, sopa, carne o pescado, y de más mayores también con infusiones y otras bebidas. Pero, aunque no tengan que beber dos litros de agua al día —como tampoco los adultos—, es esencial su consumo en los centros educativos, donde pasan muchas horas. Te contamos el porqué.
A la hora de hidratarnos, el agua debe ser siempre la bebida de elección: constituye la opción más saludable para todas las edades. Y lo es de forma especial durante la infancia y la adolescencia, donde los valores de referencia para la ingesta total de agua, según la Autoridad Europea de seguridad Alimentaria (EFSA), son los siguientes:
| Edad | Mililitros de agua por día |
| 0-6 meses | 100-190 |
| 6-12 meses | 800-1.000 |
| 12-24 meses | 1.100-1.200 |
| 24-36 meses | 1.300 |
| 4-8 años | 1.600 |
| 9-13 años | 1.900 niñas y 2.100 niños |
| Más de 14 años | 2.000 chicas y 2.500 chicos |
Cuando los peques tienen sed, pueden hidratarse con agua, además de con leche animal. Los menores pueden tomar zumos de frutas naturales, así como bebidas vegetales a partir de un año e infusiones desde los tres. Pero, en el caso de los refrescos y las bebidas energéticas, los expertos insisten en que no caben en una alimentación infantil saludable.
Hidratación en los centros educativos
Por supuesto, estas recomendaciones se trasladan también a los centros educativos. Si bien no suelen dar desayunos ni meriendas en sus comedores, cuando lo hacen a través de programas como los de desayunos saludables, incluyen leche y frutas como fórmulas de hidratación para los niños y niñas.
En las comidas, el agua es la única bebida que se debe ofrecer por ley, preferiblemente disponible en jarras, como estipula el nuevo plan para los comedores escolares.
Los almuerzos para el recreo, por lo general, corren a cuenta de las familias. Pero desde los colegios se insiste en que estos tentempiés incluyan opciones saludables para hidratarse como frutas frescas, hortalizas, gazpachos, zumos, leche y yogures. Asimismo, promueven diversas iniciativas para contribuir a este consumo, como la del encargado de la fruta.
👉 Bebidas en los ‘vending’
Según la ley para el fomento de una alimentación saludable y sostenible en centros educativos, en las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas (conocidas como vending) que se instalan en escuelas e institutos y en sus cafeterías no cabe cualquier cosa. Solo se permite que haya ciertos productos con los que hidratarse, pero con límites en su contenido de ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azúcares.
Por tanto, además de agua mineral embotellada, los escolares pueden encontrar en estas máquinas leche entera y yogures, así como frutas, hortalizas, zumos de frutas y bebidas de hortalizas sin azúcares añadidos. En cambio, como fija la ley que entrará en vigor a mediados de abril, no deben hallar productos envasados con un contenido de cafeína superior a los 15 mg/100 ml, por lo que los refrescos de cola y las bebidas energéticas quedan fuera de los centros educativos.
Aun así, el alumnado de infantil y primaria no puede hacerse con las bebidas de los vending, ya que, como recoge el real decreto citado, estas máquinas solo se ubican en espacios inaccesibles para los estudiantes de menor edad (hasta los 12 años).
Agua, fuente de hidratación principal en las escuelas
Sin embargo, el agua cobra cada vez más protagonismo en la hidratación de los escolares. Por la misma normativa, los espacios comunes y de recreo deben contar con fuentes de agua que ofrezcan agua potable en todo momento de manera gratuita: tanto en la jornada escolar como extraescolar, incluyendo el almuerzo. ¿El fin? Hidratarse con su ingesta, por supuesto, y refrescarse la nuca, las muñecas y la cabeza cuando por las altas temperaturas de primavera y verano se necesite.
De este modo, el agua está a disposición de los alumnos durante los recreos, cuando los patios están abiertos para el disfrute de los estudiantes y sus familias y mientras se desarrollan todas las actividades extraescolares, y no solo las que impliquen esfuerzo físico como las deportivas.
💧 ¿Se puede beber agua en clase?
Pero no solo en estos momentos y espacios educativos es posible. Desde hace unos años, también los centros permiten el consumo de agua dentro de las aulas.
Si bien cada escuela e instituto tiene en sus propias normas de convivencia y funcionamiento con referencias en este sentido, por lo general hay una clara diferencia entre cada etapa educativa.
- Infantil: los peques tienen su propia taza o vaso que rellenan directamente del grifo de clase. Beben a las horas estipuladas o cada vez que tengan sed.
- Primaria: los niños y niñas llevan en su mochila escolar una botella reutilizable (jamás de cristal) llena de agua para rellenar en las fuentes del colegio. Si bien, pidiendo permiso al docente, pueden beber durante las clases, la norma permite hacerlo entre clase y clase.
- Secundaria: los adolescentes tienen prohibido comer y beber durante el desarrollo de las clases, una actividad que se deja para la hora del recreo. Tan solo en circunstancias excepcionales y con el permiso previo del profesor de turno, es posible ingerir agua en el aula o salir fuera de ella a hacerlo.
Por qué beber agua en la escuela
La picaresca, el peligro de que caiga agua sobre los ordenadores o la ropa, la distracción que se genera mientras se bebe… son inconvenientes para no permitir tomar agua en las aulas. Pero a estas edades consumir agua entre clase y clase, tras la asignatura de Educación Física, en el recreo, en el comedor escolar… tiene beneficios que poco a poco se van conociendo.
✔️ Mejora en el rendimiento cognitivo
El cerebro está compuesto por un 80 % de agua. Pero cualquier actividad física hace que baje su contenido de agua y afecte al funcionamiento del cerebro. Y en los menores esto es fácil. No solo porque se mueven mucho, no ven la necesidad de beber o prefieren hacer otra cosa, sino porque la disminución de su rendimiento cognitivo por la deshidratación se observa hasta en casos de deshidratación leve, afectando de forma especial a la atención, la memoria inmediata y el estado de ánimo.
Así que, si no han desayunado bien, han ido andando o montando en bici para ir a la escuela, han jugado en el patio antes de empezar las clases, han subido escaleras para entrar en el aula, han tenido la asignatura de Educación Física, hace calor… y encima no han bebido nada de agua, la deshidratación tiene efectos inmediatos: baja la tensión arterial, aparece el dolor de cabeza, se muestran más confusos mentalmente y están más irritables. Y esto se refleja en su rendimiento cognitivo. Cansancio, menos coordinación motora, falta de concentración o pérdida de memoria son algunas consecuencias.
En cambio, “en las escuelas donde se proporcionan bebidas a lo largo del día, se han observado mejoras en los niveles de concentración, rendimiento académico y comportamiento de los alumnos”, reconocen desde la Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación.
Así, este estudio con peques de 8 años revela que la memoria mejora significativamente si se bebe agua en clase, y en este otro que especialmente en la memoria a corto plazo. Además, esta investigación repara en que esta práctica influye sobre el rendimiento en las tareas cognitivas de los niños, en concreto encontró que se obtienen mejores calificaciones en las tareas de atención visual.
✔️ Reduce la obesidad infantil
El Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil (PENROI) cuenta entre sus medidas prioritarias garantizar la disponibilidad de agua de consumo gratuita en centros educativos, sanitarios, deportivos… Y es que proveer a los menores el acceso a agua para beber durante la jornada escolar les ayuda a no tomar tanta bebida azucarada que lo único que hace es contribuir a extender la obesidad infantil.
Dos ejemplos. En Australia se ha visto que durante dos años promover entre los escolares de educación primaria el consumo de fruta fresca y agua embotellada aumentó la ingesta de agua un 15-60 % de los niños y disminuyó el consumo de bebidas azucaradas en un 8-38 %. Y en Alemania, al instalar fuentes de agua en un colegio y reforzar el mensaje de la importancia de la hidratación en los estudiantes a través de los profesores, se logró en solo un año reducir el riesgo de sobrepeso en un 31 %, mientras que la ingesta de agua aumentó en poco más de un vaso al día.






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