Alimentación y Nutrición
El agua con gas
Agua con gas: cuáles son sus propiedades y qué beneficios tiene para la salud
El agua con gas es similar al agua natural, la única diferencia es que lleva CO2. También contiene otros minerales, como sodio, calcio, magnesio, cloruros o nitrógeno, según su procedencia
Por Verónica Palomo, publicado en Consumer el 5 de marzo de 2026
Esta bebida se presenta como una alternativa cada vez más popular a los refrescos. Sin embargo, se dice de ella que hidrata menos que el agua o que puede dañar los riñones. Desmontamos estos (y otros) mitos.
❌ Todas son iguales
FALSO. El agua con gas, también llamada carbonatada, puede ser agua mineral natural o de manantial a la que se le ha añadido dióxido de carbono (CO2).
- En algunos casos, este gas ya está presente de forma natural en el propio manantial, debido a procesos geológicos o a la proximidad de zonas volcánicas.
- Otras veces, el CO2 se incorpora durante el embotellado, algo que, por ley, debe indicarse en la etiqueta.
En España, solo alrededor del 2 % de los 160 manantiales que existen generan agua carbonatada. Además, cada agua es diferente, ya que puede contener distintos minerales —como sodio, calcio, magnesio o cloruros— en función del terreno, lo que determina su composición y sus características finales.
✅ El agua con gas nos hace sentir más llenos
VERDADERO. El agua con gas contiene dióxido de carbono. Al disolverse, este gas forma ácido carbónico y genera las características burbujas. Por este motivo, al beber grandes cantidades de agua con gas es habitual sentir hinchazón o sensación de gases.
Esto está apoyado por diversos estudios, como un informe publicado en BMJ Nutrition, Prevention & Health que resume algunas investigaciones, aunque destacan que el efecto suele ser temporal y modesto.
✅ El agua con gas mejora la digestión
VERDADERO. El agua con gas puede tener un efecto beneficioso sobre la digestión. Su consumo estimula la producción de jugos gástricos, ayuda a que el estómago procese mejor los alimentos, favorece el movimiento del intestino y facilita la liberación de bilis hacia el aparato digestivo.
Estos efectos contribuyen a una digestión más eficiente. Aunque se trata de beneficios conocidos desde hace tiempo, estudios recientes los han confirmado al analizar el consumo de agua carbonatada en personas con trastornos digestivos crónicos y estreñimiento.
✅ Ciertas personas deben evitar el agua con gas
VERDADERO. Aunque es segura para la mayoría de la población, personas con reflujo, hinchazón o trastornos digestivos pueden notar empeoramiento de sus síntomas si la beben en exceso, por lo que deberían limitar su consumo. El gas puede aumentar la sensación de hinchazón, presión abdominal o molestias y empeorar los síntomas de ardor o reflujo en estas personas.
❌ Hidrata menos que la natural
FALSO. Tanto el agua natural como el agua con gas están compuestas, en esencia, por agua (H2O). El dióxido de carbono que contiene no interfiere en la capacidad del organismo para absorber líquidos. Por ello, desde el punto de vista de la hidratación, ambas son equivalentes y resultan igualmente eficaces para reponer líquidos.
❌ Altera el pH de la sangre
FALSO. El pH del agua con gas suele situarse entre 5 y 6, lo que indica que es ligeramente ácida. Aun así, su acidez es muy baja, si se compara con la de un refresco, y no altera el pH de la sangre tras su consumo.
El cuerpo cuenta con mecanismos muy eficaces para regular este pH: los pulmones eliminan el exceso de dióxido de carbono a través de la respiración y los riñones eliminan ácidos y bases por la orina. Gracias a este sistema, el pH del organismo se mantiene estable, entre 7,35 y 7,45, con independencia de lo que comamos o bebamos.
❌ Erosiona el esmalte de los dientes
FALSO. El consumo de alimentos muy ácidos puede favorecer el reflujo gástrico y liberar ácido clorhídrico, lo que en algunos casos puede afectar a nuestros dientes. Sin embargo, el agua con gas no contiene una cantidad de ácido lo suficientemente alta como para dañar el esmalte. La Asociación Dental Americana (ADA) señala que, en modelos de laboratorio, el agua con gas muestra efectos sobre el esmalte comparables al agua sin gas, y muy inferiores a refrescos o aguas saborizadas.
❌ Daña los riñones
FALSO. Todo lo contrario: diversos estudios sugieren que el consumo habitual de agua con gas podría ayudar a reducir el riesgo de formación de cálculos renales. Como el agua con gas contiene bicarbonato, este eleva el pH de la orina y dificulta así la unión del oxalato de calcio. Este compuesto al cristalizar puede originar piedras en los riñones. No obstante, cada agua carbonatada presenta una mineralización distinta y, según las investigaciones, las que aportan mayor contenido en calcio, magnesio y bicarbonato podrían ofrecer más beneficios.
❌ Aumenta el riesgo de osteoporosis
FALSO. A las bebidas azucaradas, debido a su alto contenido en azúcares, fósforo y sodio, se les ha atribuido un posible efecto negativo sobre la salud ósea. Sin embargo, estos componentes no están presentes en el agua con gas. Aunque el sodio sí puede encontrarse en algunas aguas con gas, su cantidad es muy reducida y no supone un riesgo para los huesos.
Ni soda ni gaseosa
A menudo se confunde el agua con gas con otras bebidas, como la soda o incluso la gaseosa, pero solo tienen en común las burbujas.
- Soda. Está compuesta por agua mineral carbonatada de forma artificial a la que le añaden sales de sodio o de potasio. Al igual que el agua con gas, esta bebida no tiene calorías ni azúcares, pero puede aportar más sodio que un agua con gas.
- Gaseosa. Es agua mineral carbonatada, pero con azúcar o edulcorantes. Si lleva azúcar, sí aporta calorías e hidratos; si no la lleva, puede tener 0 kcal, pero suele incorporar aromas y edulcorantes.






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