Alimentación y Nutrición
El mundo come cada vez más carne
El mundo come cada vez más carne
La prosperidad económica cambia el contenido del plato: cada vez más personas sustituyen alimentos vegetales por productos de origen animal
Por Juan Ignacio Pérez Iglesias, Katedra Consumer 20 de junio de 2026
En el mundo se comen cada vez más productos de origen animal (carne, pescado y lácteos) y menos de origen vegetal (plantas, semillas y derivados). El desarrollo económico que han experimentado en las últimas décadas China e India, principalmente, ha venido acompañado por un aumento en el consumo de productos de origen animal. Por el contrario, en otros países, sobre todo nórdicos, se está reduciendo el consumo de esos productos por razones de salud e impulsado por iniciativas gubernamentales.
Qué es el nivel trófico
Como a cualquier otra, a la especie humana también se le puede asignar un nivel trófico. A las plantas se les asigna un nivel trófico 1 porque, al ser productores primarios, no consumen ningún otro organismo. Su producción energética consiste en el aprovechamiento de la energía solar para sintetizar biomasa propia a partir del CO2 y H2O, principalmente.
Los animales herbívoros, como el ganado vacuno, por ejemplo, ocupan el segundo nivel. A los animales que solo consumieran carne de vacuno o carne de animales del mismo nivel se les asignaría el nivel 3. Por eso, si en una población humana se consumen, a partes iguales, carne de vacuno y pan, por ejemplo, a esa población habría que asignarle un nivel trófico 2,5.
Una investigación ha determinado cómo varió el valor del nivel trófico humano (NTH) en el medio siglo transcurrido desde 1960 hasta 2009 en los 176 países para los que se dispone de información (son la mayoría y en conjunto, incluyen al 98 % de la población mundial). Para ello se han utilizado los datos de consumo de alimentos en esos países (proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), asignando los correspondientes niveles tróficos a cada alimento.
Grupos de países, según el nivel trófico humano
Aunque hay una gran diversidad de tendencias, los autores de la investigación han agrupado los países en cinco grandes grupos en virtud de los valores absolutos del NTH, así como del modo en que han variado durante medio siglo.
- En el grupo 1 se encuentran la mayoría de los países subsaharianos y del Sudeste asiático. En ellos el NTH se mantiene bajo y estable. Son países donde la alimentación se basa, mayoritariamente, en productos de origen vegetal.
- El grupo 2 reúne a países sudamericanos, africanos y asiáticos, incluyendo China e India. En ellos los valores de NTH son bajos, pero crecientes.
- El grupo 3 incluye a países de América Central, Brasil, Chile, algunos africanos, países del Sur de Europa y Japón. En este grupo también crece el nivel trófico, pero el punto de partida era superior al del grupo 2. Tanto en el grupo 2 como en el 3 la tendencia creciente del NTH revela un aumento en la proporción relativa de productos de origen animal en la dieta.
- Al grupo 4 pertenecen América del Norte, Europa septentrional y oriental, Australia y Nueva Zelanda. En estos países los valores de NTH eran altos y permanecieron estables hasta 1990, y a partir de ahí empezaron a descender, aunque muy levemente.
- El grupo 5 incluye a los países con los niveles tróficos más altos, pero decrecientes; en él están Islandia, países escandinavos, Mongolia y Mauritania. En ellos se consume principalmente carne, pescado y productos lácteos, y muy pocos vegetales.
Más carne: convergencia nutricional mundial
Como cabía esperar, el nivel trófico de las poblaciones humanas tiene mucho que ver con las características socioeconómicas, ambientales y culturales de los países.
En general, el NTH es más alto en países con mayor esperanza de vida, producto interior bruto, emisiones de CO2 y grado de urbanización. Todos esos indicadores se han elevado a lo largo del último medio siglo en casi todo el mundo. Solo en los países del grupo 5 ha disminuido el NTH, a pesar de que los indicadores de desarrollo también hayan aumentado.
En el mundo se está produciendo, por tanto, una convergencia nutricional, ya que cada vez se va pareciendo más la composición de la dieta en los diferentes países. A la gente le gusta comer carne y cuando mejora la situación económica de un país, los productos cárnicos se consumen en mayor medida. Y a la vez, en los que tienen un alto nivel de consumo de productos de origen animal, se produce la tendencia contraria, por los problemas de salud que conlleva esa ingesta.
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Pechuga de pavo cocida y fiambre de pavo: ¿en qué se diferencian?
Parecido no es igual. Te contamos cuáles son las características de estos productos y en qué se diferencian la pechuga de pavo cocida del fiambre de pechuga de pavo cocida
Por EROSKI Consumer 16 de junio de 2026
Hoy en día podemos encontrar en el supermercado varias opciones de pechuga de pavo cocida. Este producto, que tiene fama de ser saludable, exige mirar con atención su etiquetado, ya que puede haber grandes diferencias en la cantidad de carne y hay versiones con demasiada sal. Además, la información del envase resulta muy útil para distinguir la pechuga del fiambre, pues son dos productos distintos pese a que puedan parecerse a simple vista. En las siguientes líneas te damos algunos datos sobre las proteínas, las grasas y las calorías de estos productos y te explicamos en qué se diferencian.
Las proteínas de la pechuga de pavo
Dado que el ingrediente principal es la carne, las pechugas de pavo cocidas destacan por su contenido en proteínas. En los productos analizados en nuestra Guía de compra de pechuga de pavo, las cifras oscilan entre el 23 % de La Selva y el 16 % de Eroski. Los valores más altos se encuentran, como es lógico, en los productos con más carne —La Selva, Argal, El Pozo, Eroski Maestro y Noel—, que se sitúan entre el 23 % y el 19 %.
Sin embargo, la cantidad de proteínas no siempre refleja fielmente la proporción de carne. Es decir, dos carnes distintas pueden contener de forma natural proporciones diferentes de proteínas. Por ejemplo, Noel y Campofrío Finíssimas tienen niveles similares de proteínas (19 % y 18% ), pese a que su contenido de carne es muy distinto (93 % frente a 75 %). Por eso, a la hora de elegir, resulta más útil fijarse en la carne que en las proteínas.
Pocas grasas y pocas calorías
La pechuga de pavo cocida tiene fama de ser baja en grasas y moderada en calorías, y en general es cierto. El contenido medio de grasa ronda el 1 %. Destacan Eroski Maestro y Campofrío Finíssimas, con un 1,5 %, que continúa siendo una cantidad baja.
En cuanto a las calorías, el aporte medio es de unas 90 kcal/100 g, similar al de una pieza de fruta como un plátano o una manzana. Las cifras van desde las 75 kcal de El Pozo Bienstar hasta las 107 kcal de La Selva. Estas diferencias se explican, sobre todo, por el contenido en proteínas: los productos con menos calorías suelen tener también menos proteínas.
Aprobadas en Nutri-Score
Casi todos los productos analizados obtienen una B en el sistema Nutri-Score. Solo hay dos excepciones: El Pozo Bienstar, con una A, y Goikoa, con una D.
Estas valoraciones dependen en gran medida del contenido de sal, aunque en el caso de El Pozo Bienstar también influye su menor aporte calórico, debido a su baja proporción de grasas (0,5 %) y proteínas (17 %). En general, las mejores puntuaciones se explican por un bajo contenido en grasas saturadas y azúcares, un aporte calórico moderado y una presencia destacada de proteínas.
¿Cuál es la diferencia entre pechuga y fiambre de pavo?
Conviene distinguir entre dos categorías: la pechuga de pavo cocida —que analizamos en nuestra Guía de compra— y el fiambre de pechuga de pavo cocida. La diferencia principal está en su composición.
El fiambre incorpora féculas (como la de patata), que permiten retener más agua y, por tanto, reducir la cantidad de carne. Así, mientras la pechuga de pavo cocida suele contener entre un 70 % y un 95 % de carne, el fiambre se queda en torno al 45-50 %. Es, por tanto, un producto de menor categoría y también más económico.
Conviene tenerlo en cuenta al comprar, porque el aspecto puede ser muy similar y el etiquetado no siempre resulta claro. En algunos casos, la palabra “fiambre” aparece en un tamaño de letra más pequeño. Por eso, lo más fiable es fijarse en la denominación de venta, que figura junto a la lista de ingredientes.
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