Manipulación de alimentos
¿Cómo conseguir que el calor no te arruine a una comida al aire libre
Que la comida sabe mejor fuera de casa es una verdad prácticamente incuestionable. Antes de salir corriendo al monte o a la playa, echa un vistazo a estos consejos para preparar un picnic rico, cómodo y libre de sorpresas desagradables.
Te contamos qué llevar, cómo organizar la comida y qué hacer para que el calor no te arruine el plan.
—– Qué comer en una excursión de un día —–
Ideas y consejos sobre qué llevar en la mochila para comer bien durante una excursión y evitar problemas derivados del calor o una mala planificación
Por EROSKI Consumer 3 de julio de 2026
Una excursión de un día exige algo más que una mochila, protector solar y ganas de caminar. Elegir bien la comida puede marcar la diferencia entre disfrutar de la jornada o terminar con deshidratación, cansancio o molestias digestivas. Conviene, por tanto, llevar alimentos prácticos, seguros y capaces de aportar energía de forma sostenida. ¿Y la clave? Que se conserven bien, aporten energía y puedan comerse sin complicaciones. En las siguientes líneas te damos algunas ideas para tu próxima salida, sobre todo si será en un entorno natural.
💪 Empieza el día con un buen desayuno
Si vas a pasar varias horas caminando o realizando actividad física, conviene salir de casa con el depósito lleno. Un desayuno completo puede incluir, por ejemplo, estos alimentos:
- Un lácteo (leche, yogur o bebida vegetal).
- Una pieza de fruta.
- Pan, avena o cereales integrales.
Así, antes de salir de casa puedes tomar unas tostadas con queso fresco y tomate, un bol de avena con fruta o un bocadillo pequeño de pavo son opciones sencillas y saciantes.
🚰 Agua fresca, lo primero
La hidratación es prioritaria, especialmente en verano. Lo idóneo es beber con frecuencia y no esperar a tener sed, ya que esta sensación aparece cuando la deshidratación ya ha comenzado.
Cantidades orientativas de agua
- Si vas a hacer un paseo suave de pocas horas, una botella de agua puede ser suficiente.
- En una ruta larga o con calor, se recomienda llevar entre 1,5 y 2 litros por persona.
- Para una actividad intensa, puede ser útil una bebida isotónica (no «energética») para reponer líquidos y sales minerales.
🍒 Tentempiés para llevar en la mochila
En lugar de llegar exhaustos y con mucho apetito a la comida principal, es preferible hacer pequeñas paradas para picar algo. Por tanto, además del agua, también conviene tomar algún tentempié que incluya fruta y alimentos ricos en hidratos de carbono.
Algunas opciones para picar:
- Fruta fresca (manzana, pera, mandarina, uvas).
- Frutos secos (almendras, nueces, pistachos).
- Pan integral o tortitas de cereales.
- Fruta desecada, como orejones o pasas.
Una combinación muy práctica es una manzana y un puñado de nueces. Ocupan poco espacio, resisten bien el transporte y aportan energía de forma gradual.
🥪 La comida principal: sencilla y segura
Si no tienes intención de comer en un restaurante, lo más práctico es llevar alimentos preparados y, sobre todo, que sean seguros. Igual que sucede cuando vamos a la playa o hacemos un viaje largo en coche, es muy importante prestar atención a la seguridad alimentaria para evitar que la comida se eche a perder y nos pueda hacer daño.
Ideas para comer:
- Bocadillo de jamón serrano y tomate.
- Sándwich de hummus y verduras.
- Ensalada de pasta fría en un recipiente hermético.
- Ensalada de garbanzos con tomate y pepino.
- Conservas de atún, caballa o sardinas.
Si optas por una ensalada, lo más recomendable es tener todos los ingredientes limpios, preparados y cortados de antemano, llevar el aliño aparte y añadirlo justo antes de comer para que conserve mejor la textura. También, evitar aderezos que lleven huevo, como la mayonesa.
La tortilla, mejor en casa
Las preparaciones con huevo, como la clásica tortilla de patatas, son muy delicadas. De hecho, este plato tan socorrido es uno de los ejemplos clásicos de lo que conviene evitar en estos casos. Si no está bien cuajada y permanece muchas horas a temperatura ambiente, aumenta el riesgo de proliferación bacteriana y de intoxicación alimentaria.
Las tortillas son uno de los alimentos que más se asocia salmonelosis. Esta enfermedad se manifiesta con síntomas digestivos —náuseas, diarreas, dolor abdominal— que en ocasiones se achacan a otras causas —agua contaminada o calor, entre otros—, pero que en realidad pueden surgir por haber comido tortilla en mal estado durante la excursión.
🎒 Una mochila equilibrada
Entonces… ¿qué elementos no deberían faltar en la mochila? Para una excursión de un día suelen bastar pocas cosas, pero bien elegidas. Este es un ejemplo de una combinación segura, fácil de transportar y suficiente para la mayoría de las rutas de un día:
- Una pieza de fruta resistente.
- Un bocadillo sencillo.
- Un puñado de frutos secos.
- 1-2 litros de agua, según el calor y el esfuerzo.
- Una bolsa térmica pequeña si llevas alimentos refrigerados.
☝️ Consejos prácticos
- Lleva solo la cantidad que vayas a consumir para evitar cargar peso innecesario.
- Utiliza recipientes herméticos y una bolsa térmica si transportas alimentos sensibles al calor.
- Prioriza alimentos fáciles de comer y transportar, que no sean muy pesados, no requieran cubiertos ni preparaciones complejas.
– – – – – Claves para organizar una comida al aire libre – – – – –
Acertar con los alimentos, las bebidas y los enseres del pícnic es fundamental para evitar sorpresas y contratiempos de última hora. ¡Toma nota de estas sugerencias!
Por Peio Gartzia, Consumer 30 de abril de 2026
Organizar un pícnic en el campo, en un parque o en la playa puede ser un plan estupendo (y económico) para compartir con la pareja, la familia o los amigos en un día de primavera o verano. El objetivo es sencillo: degustar algo sabroso, al aire libre y con tranquilidad. Para ello, conviene elegir bien los alimentos, las bebidas y los enseres, porque perder de vista algunos detalles puede estropear el momento. A continuación, te damos algunas ideas para preparar un pícnic perfecto.
Consejos para un pícnic sin contratiempos
Un pícnic es una comida informal y distendida, pero eso no significa que esté sujeta a la improvisación. De hecho, la primera regla para garantizar su éxito es planificarla con tiempo (y, si es posible, mejor con una lista). Hay que considerar que estaremos lejos de casa y que, por tanto, no contaremos con el comodín de la despensa, la nevera o las tiendas de alimentación. Por tanto, no conviene olvidarse del pan, el agua o las servilletas.
Las siguientes son ideas prácticas de gran ayuda:
🔸 Elige alimentos seguros
Al planificar un pícnic debemos tener muy en cuenta la seguridad alimentaria, sobre todo porque resulta complicado mantener la cadena de frío y conservar los alimentos a la temperatura adecuada, aun cuando se usan neveras portátiles. Así que para disfrutar de un pícnic seguro es importante contar con blocks helados o bolsas de gel helado y una nevera transportable, y ubicarla siempre en algún sitio a la sombra. También es clave:
- no mezclar alimentos crudos y cocinados (para evitar las contaminaciones cruzadas).
- llevar los vegetales bien lavados desde casa.
- prescindir de algunos elementos problemáticos, como la mayonesa o el huevo.
🔸 Apuesta por la comodidad
Cualquier menú, por rico que sea, se disfruta menos si estamos incómodos. En el caso de un pícnic, esto significa dos cosas: llevar ciertos enseres y elegir con cuidado la comida.
▪️ Enseres
Para comer a gusto en el suelo —en general, sobre la arena o la hierba—, se necesita un mantel amplio y, si es posible, algo grueso. Esto aislará a los comensales de la humedad y la dureza del suelo, mantendrá a raya a hormigas e insectos y evitará tener que aguantar alguna piedra o raíz mientras estemos sentados. También hay que contar con servilletas y con vajilla ligera y práctica, que se pueda transportar con facilidad y que no se rompa.
▪️ Comida
Algunas recetas, si bien son deliciosas, resultan poco prácticas para un pícnic. No hay que perder de vista que estaremos en el suelo y con platos y cubiertos algo más endebles que los de casa. Los potajes o las carnes y los pescados con salsa son un buen ejemplo de lo que habría que evitar. Otros platos a evitar, por comodidad y seguridad, son las preparaciones que contengan huevo poco cocinado, mayonesas caseras o pescado crudo o semicrudo.
🔸 Precaución con el arroz y la pasta
El arroz y la pasta fríos dan mucho juego (por ejemplo, para hacer ensaladas), pero es muy importante prepararlos y consumirlos en el día, y mantenerlos bien refrigerados hasta el momento de comer.
- El arroz se cuece con agua y sal durante 18 minutos. Luego se refresca bajo el grifo y se escurre para que quede suelto.
- La pasta es igual, aunque llevará menos tiempo.
En cualquiera de los dos casos, hay que llevarlos en un recipiente hermético, ya sea para aliñarlos en el momento de comer, servirlos con unos tomates cherry y una salsa pesto o agregarlos a una ensalada.
🔸 Recipientes separados y cerrados
Los alimentos deben llevarse por separado y en recipientes cerrados de manera hermética. La mejor opción son los táperes. Este consejo vale tanto para las ensaladas, las verduras, el arroz y la pasta, como para los elementos de charcutería y los quesos, que si se envuelven con un simple papel pueden ensuciar el resto de alimentos.
🔸 Mejor nevera que cesta
Al transportar los alimentos es fácil dejarse llevar por la imagen idílica de la cesta de mimbre. Si bien se puede utilizar para llevar el mantel, las servilletas, los cubiertos y el pan, no conviene usarla para la bebida ni los alimentos procesados o semiprocesados. En este caso, lo más recomendable es tener una nevera transportable, cerrada y con blocks de plástico helados, que ayudarán a mantener los alimentos frescos durante más tiempo.
🔸 ¿Bolsas de hielo? No, gracias
Si podemos elegir cómo refrigerar la comida, es preferible llevar blocks helados, o bolsas de gel helado, y olvidarse de las típicas bolsas de hielo. Con el paso de las horas, los cubos se derretirán, formarán un gran charco de agua dentro de la nevera y parte de los alimentos acabarán flotando en él, es decir, estropeados.
🔸 Aprovecha la informalidad
Ya que el pícnic es una comida informal, podemos tomarnos algunas licencias.
▪️ Algo para picar
Podemos ofrecer algo de picoteo, como unos quesos en tarrina para untar en el pan o algunas conservas (tipo anchoas en aceite o un sobre de salmón ahumado) con las que elaborar un entretenido entrante.
Algún tipo de fiambre —ya sea en lonchas o cortado por nosotros—, como fuet, chorizo o una latita de paté, será de gran ayuda para hacer tentempiés muy ricos, acompañados de unas tostas, unos frutos secos y algunas pasas.
▪️ Productos fáciles de comer
Es mejor decantarse por productos ligeros y fáciles de comer —como bocadillos o sándwiches— o alguna ensalada con verduras, que llevaremos limpias, secas y sin aliñar. Esto último es muy importante: la vinagreta o el aliño deben ir en un bote aparte, para que cada persona agregue a su gusto en el momento de consumir. Si llevásemos la ensalada ya aderezada, el ácido del vinagre la oxidaría y estropearía su textura y sabor.
🔸 Postres y bebidas: tan naturales como puedas
La imagen típica del pícnic incluye vino blanco, copas y pastel, pero estas no son opciones prácticas, a menos que la comida se haga en el jardín de casa. Una opción más realista y saludable es llevar una buena botella de agua (o algún zumo fresquito, si cabe) y, de postre, fruta fresca de temporada.
– – – – – ¿Comida en el campo? Sí, pero no lleves de pícnic a las bacterias – – – – –
En verano aumentan las intoxicaciones alimentarias. Las altas temperaturas y las comidas en el campo o la playa incrementan el riesgo de sufrir estas infecciones por una inadecuada conservación y manipulación de los alimentos
Por Mario Sánchez Rosagro, Consumer el 5 de julio de 2023
Cuando llega el verano se incrementan nuestras salidas al aire libre y esas excursiones vienen acompañadas de comidas y meriendas en entornos naturales como el monte o la playa. En este contexto de ocio es posible que nos relajemos y nos olvidemos de tomar ciertas precauciones para reducir el riesgo de padecer una intoxicación alimentaria. Aunque las bacterias que causan estos problemas pueden darse también en el hogar, las comidas al aire libre aumentan el riesgo debido a las altas temperaturas y a la falta de higiene.
Uno de estos patógenos es la salmonela, responsable de la mayoría de los casos de intoxicaciones alimentarias en estas fechas. Esta bacteria se asocia a la ingesta de huevo crudo y platos preparados con huevo poco cocinado. Los vegetales crudos también pueden ser una fuente de intoxicaciones, si no los lavamos de forma adecuada.
Algunas cepas de Escherichia coli —productora de la toxina Shiga, por ejemplo— pueden darse por una incorrecta higiene de frutas, verduras y hortalizas. Estas bacterias producen diarrea grave, cólicos y sangre en las heces.
También debemos ser precavidos con alimentos como el pollo crudo, ya que puede contener Campylobacter de forma natural. Esta bacteria está catalogada como el principal agente bacteriano responsable de gastroenteritis en todo el planeta.
Antes de salir: trucos para preparar la comida
El primer paso para disfrutar de un pícnic seguro comienza en casa, a la hora de preparar los alimentos. Lo principal es mantener una correcta higiene de manos con agua y jabón antes, durante y después de la manipulación, lo que evitará posibles contaminaciones.
También es importante lavar las frutas y verduras que vamos a tomar crudas, como manzanas, tomates cherry o crudités de zanahoria y pepino. El uso de lejía apta para uso alimentario es una opción aconsejable para la población de riesgo, como niños, embarazadas y ancianos.
Si preparamos platos calientes, podemos esperar a que se atemperen en la encimera de casa (no más de 30 minutos/1 hora) antes de introducirlos en la nevera portátil para que el agua no se condense en el interior del envase o táper, lo que puede facilitar el crecimiento microbiano.
A la hora de colocar los alimentos en la nevera, mantener el orden e higiene nos ayudará a incrementar la seguridad del tentempié.
No es imprescindible, pero sí recomendable (aunque no siempre resulta práctico), separar la comida y la bebida en diferentes neveras y dejar el máximo espacio posible entre los alimentos para que circule el aire. Así evitamos que los alimentos sufran cambios de temperatura al abrir y cerrar la nevera para coger una bebida.
Alimentos que podemos llevar (y cuáles mejor no)
A pesar de que es posible consumir casi cualquier tipo de alimento si vigilamos su temperatura de conservación, algunos productos son menos interesantes que otros para una escapada al aire libre desde el punto de vista de la seguridad alimentaria.
Aunque el huevo es un alimento delicado, es posible disfrutar de una tortilla de patatas siempre y cuando la cuajemos bien. En general, y a pesar de que en las nuevas recomendaciones para hostelería nos dicen que alcanzando una temperatura de 63 ºC durante al menos 20 segundos en el centro de la tortilla es suficiente para garantizar la inocuidad del producto, lo mejor es no jugársela y cuajarla por completo si la vamos a consumir fuera de casa.
Por su parte, platos como salsas a base de huevo deben evitarse en la medida de lo posible. También se desaconseja llevar platos muy elaborados. Su conservación es más delicada y su gestión y transporte mucho más difícil.
Mejor priorizar siempre preparaciones sencillas, como fruta, frutos secos, panes integrales, humus o patés vegetales o conservas. Las ensaladas listas para llevar tampoco son una buena opción porque son muy sensibles al calor.
El peligro de las altas temperaturas
El enemigo número uno de los alimentos que vamos a consumir al aire libre es la temperatura, ya que puede incrementarse con facilidad hasta cotas inseguras. Generalmente, los rangos de temperatura típicos del verano, en torno a los 25-30 ºC, suponen el intervalo óptimo de crecimiento para la mayoría de microorganismos patógenos.
El tiempo también es un factor relevante en la reproducción microbiana. Cuanto más tiempo tengamos los alimentos expuestos a temperaturas inseguras, mayor será el número de potenciales bacterias que habrán crecido en nuestro táper. De esta forma, resulta crucial no mantener más tiempo del necesario los alimentos al aire libre y sacarlos solo en el momento que vayan a ser consumidos.
Conservación adecuada en frío
Conservar alimentos en una escapada al aire libre es uno de los retos más importantes. Si queremos comer de forma segura y sin sustos resulta indispensable contar con una buena nevera portátil.
Sin embargo, estos contenedores tienen sus limitaciones. No generan frío por sí mismos, ya que solo aguantan la temperatura que podemos generar con los alimentos que metemos o con las placas de hielo (acumuladores de frío). Estos elementos prolongan las bajas temperaturas dentro de la nevera, pero solo sirven para aguantar los alimentos en un rango de temperatura medianamente aceptable durante unas pocas horas.
De esta forma, para alargar al máximo el frío de estas neveras puede ser interesante seguir algunas recomendaciones durante el transporte. Por ejemplo, ubicarla en el suelo de los asientos traseros del coche, intentando que el sol no la alcance directamente. Una vez en el destino, mantenerla siempre a la sombra.
Respecto al material, las neveras de poliestireno —de color blanco— han cobrado mucho protagonismo. Este material es un excelente aislante que ayuda a prolongar el frío. Aun así, estas neveras no son eternas y deben renovarse con frecuencia, ya que resultan más difíciles de limpiar que las de plástico resistente.
Contaminación cruzada con utensilios
El típico cuchillo que utilizamos para cortar la tortilla de patatas puede convertirse en un poderoso enemigo bacteriano. El motivo se llama contaminación cruzada. También se produce cuando un utensilio se usa con un alimento crudo o poco cocinado e inmediatamente después entra en contacto con otro tipo de alimento.
Por eso, es preferible que tengamos diferentes utensilios para manipular alimentos crudos y cocinados. Por ejemplo, un cuchillo específico para cortar fruta o mucho más fácil: traer la fruta ya cortada de casa para minimizar los riesgos microbianos asociados a este tipo de prácticas. Eso sí, es muy importante tener en cuenta que la fruta ya cortada es un alimento más delicado que la fruta entera. Se debe a que la piel o corteza sirve como protección frente a los factores ambientales. Por ello, si optamos por trocear la fruta es obligatorio que la transportemos en frío y la consumamos lo antes posible.
Qué hacer con las sobras
En la mayoría de los casos será complicado guardar de forma adecuada las sobras, si estamos fuera de casa. De este modo, los principales consejos que podemos seguir para garantizar la seguridad de los alimentos sobrantes en nuestro pícnic tienen mucho que ver con una gestión previa eficaz de los alimentos:
- Organizar bien las raciones para intentar que sobre la menor cantidad posible de alimentos. La planificación del menú resulta crucial.
- Si sobra comida, almacenar en recipientes o bolsas herméticas que permitan guardar en la nevera sin riesgo de contacto con otros alimentos crudos.
- Si la nevera ha perdido todo el frío, debemos desechar las sobras por seguridad.
- – – – – – Las mejores maneras de mantener fríos los alimentos fuera de casa – – – – –
Las neveras portátiles son una de las formas más eficaces de conservar los alimentos fríos cuando se come al aire libre
Por Marta Chavarrías, publicado en Consumer 20 de julio de 2016
Al preparar una comida para degustar fuera de casa se plantean una serie de necesidades sobre los alimentos a las que hay que prestar atención: el transporte, los utensilios que precisan y, sobre todo, cómo mantener los alimentos que requieren frío. Este es un aspecto fundamental, en especial en verano, cuando la temperatura ambiental es más elevada y, por tanto, los riesgos también son mayores. En el mercado hay numerosas opciones: neveras con hielo, bolsas isotérmicas… todo para evitar que el calor favorezca el crecimiento de patógenos. El artículo explica cómo usar las neveras portátiles, las reinas de las comidas al aire libre, y qué otras precauciones se deben tener en cuenta cuando se come al aire libre.
Imagen: belchonock
Con las altas temperaturas se intensifican las actividades al aire libre en forma de barbacoas y picnics. Y también aumenta el riesgo de que crezcan bacterias en los alimentos. Siempre, pero en verano más que nunca, es imprescindible no romper la cadena de frío, si no se quiere que la salida acabe estropeando el día. Así que conviene atender a las cuatro normas básicas de higiene: limpiar, separar, cocer y enfriar. Todas son fundamentales, pero debe tenerse en cuenta que, en la época estival, el calor es capaz de echar a perder con mucha rapidez cualquier alimento que no se refrigere como es debido. Por tanto, es recomendable no consumir alimentos perecederos que hayan sido expuestos a temperatura ambiente. Pero hay varias maneras de conseguir mantener frescos los alimentos cuando no se dispone de frigorífico. Las neveras portátiles son las protagonistas del verano si se prepara una comida al aire libre.
Las neveras portátiles, las reinas de los picnics
Es esencial que los alimentos se mantengan a la temperatura adecuada durante la preparación y el transporte, ya que las temperaturas cálidas pueden hacer de la comida un caldo de cultivo idóneo para las bacterias. Las neveras portátiles rígidas son quizás una de las opciones más usadas y también una de las más recomendadas para conservar los alimentos que más necesitan el frío. Van con paquetes de hielo (bloques helados o bolsas de gel helado) que permiten mantener el frío durante varias horas. Hay también neveras con enchufe que pueden ir conectadas al coche.
Los cubitos de hielo sirven para mantener el frío, no para enfriar los alimentos
Es recomendable no usar cubitos o bolsas de hielo porque, con las horas, se irán derritiendo y formarán un charco de agua que es mejor que no entre en contacto con los alimentos. Se evitará abrirla innecesariamente para no perder frío cada vez que se haga. Se debe tener en cuenta que los cubitos de hielo sirven para mantener el frío, no para enfriar los alimentos. Además, una vez que los cubitos se han fundido, los alimentos dejan de ser seguros.
Los productos como la carne y el pescado crudo se pueden colocar en el fondo de la nevera para evitar que se desprendan jugos que puedan contaminar el resto de alimentos.
Durante el transporte, se pondrá la nevera en el lugar más fresco del vehículo (se puede incluso conectar el aire condicionado para facilitar la conservación en frío), y se evitará dejarla en el maletero.
Una vez que se llegue al lugar donde se comerá, se sacará la nevera del coche (su interior puede llegar a alcanzar altas temperaturas que llegarían a estropear todo) y se pondrá a la sombra. Además, de nuevo se evitará abrirla de forma innecesaria porque cada vez que se abre se pierde frío del interior. Una de las maneras de saber si los alimentos se conservan bien en la nevera es controlar que el hielo no se derrita del todo y que los alimentos estén frescos al tacto.
Otro modo de conservar el frío, en este caso para las bebidas, es congelarlas, de forma que se irán descongelando con el paso de las horas y se podrán beber bien fresquitas.
Si los productos así lo permiten, también es posible usar bolsas isotérmicas, menos eficaces y sólidas que las neveras pero suficientes para determinadas preparaciones como bocadillos.
También existen unas barras de hielo, una especie de cantimploras que se congelan; al ser el plástico duro, deja mantener el frío durante bastante tiempo.
Otras precauciones cuando comemos al aire libre
Además de la temperatura, cuando se come fuera de casa es importante tomar otras precauciones que ayudarán a hacer la salida más segura. Debe tenerse en cuenta que la facilidad con que los gérmenes se pueden propagar a través de las manos sucias, los utensilios o los alimentos crudos es sorprendente. Por tanto, habrá que asegurarse de mantener separados los alimentos crudos, como la carne, de los listos para consumir, como las ensaladas. Otras consideraciones son:
- Planificar la cantidad justa de alimentos que se llevará, de manera que se reducirá la cantidad de sobras que habrá que almacenar.
- Lavarse las manos es esencial, así como tener limpios los utensilios.
- No dejar alimentos fuera a temperatura ambiente durante más de una hora.
- Tener especial cuidado con la carne, cocinarla bien y no dejar partes crudas en las que pueda haber bacterias. También prestar atención a los huevos y preparaciones a base de huevo.
- Nunca colocar alimentos cocidos en un plato donde antes había productos crudos.
- Lavar frutas y verduras antes de cocinar. Las frutas con cáscara dura, como los melones, también deben lavarse, porque las bacterias que pueda haber en la superficie pueden pasar al interior a través del corte.
- Si no se tiene cerca una fuente de agua potable, habrá que llevarla de casa para la limpieza, así como papel de cocina.






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