Enfermedades relacionadas con la Obesidad
Calidad del aire y tos crónica: ¿sabes realmente qué respiras dentro de casa?
Calidad del aire y tos crónica: ¿sabes realmente qué respiras dentro de casa?
La tos crónica y la calidad del aire en el hogar están relacionadas: el humo, el polvo, la humedad, el moho, los perfumes o algunos productos de limpieza cotidianos pueden irritar tus vías respiratorias
Por Eva Maroto López, Fundación Lovexair publicado en Consumer el 22 de octubre de 2026
¿Tienes una tos que no se va y empeora en casa? La tos crónica y la calidad del aire interior están más relacionadas de lo que parece. El humo, el polvo, la humedad, el moho, los perfumes o algunos productos de limpieza que usas a diario pueden irritar tus vías respiratorias y provocar más episodios de tos. Por eso, entre el Día Mundial de la Tos Crónica, que se celebra cada 15 de octubre, y el Día Mundial de la Calidad del Aire Interior, que tiene lugar cada 27 de noviembre, te proponemos una pregunta: ¿sabes realmente qué respiras dentro de casa?
Respirar es un acto automático. Cada día introducimos en nuestros pulmones miles de litros de aire. Por eso, la calidad de ese aire puede tener un impacto importante sobre nuestra salud respiratoria.
Cuando pensamos en contaminación, solemos imaginar una avenida llena de coches o el humo de una fábrica. Sin embargo, el aire de nuestro hogar oficina o colegio también puede contener contaminantes. Y es importante prestarle atención, porque pasamos más del 80 % de nuestro tiempo en espacios interiores.
En estos ambientes puede haber partículas de polvo, humo, humedad y moho, alérgenos o sustancias procedentes de productos de limpieza, pinturas, muebles, ambientadores y cosméticos. Incluso algunos contaminantes pueden estar más concentrados dentro de los edificios que fuera de ellos: se han encontrado más de 900 compuestos diferentes en el aire interior y algunos pueden alcanzar concentraciones entre dos y cinco veces superiores a las del exterior. Pero ¿qué tiene todo esto que ver con la tos?
¿Por qué tosemos? La tos como mecanismo de defensa
La tos no es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Nos ayuda a expulsar moco, partículas, microorganismos y otras sustancias que llegan a nuestras vías respiratorias.
Cuando las terminaciones nerviosas de la garganta y las vías respiratorias entran en contacto con una sustancia irritante, mandan una señal que llega al cerebro. Este responde enviando una orden a los músculos respiratorios para producir una salida rápida y brusca de aire: la tos. Por eso podemos empezar a toser al entrar en una habitación llena de humo, mientras limpiamos, al respirar polvo o incluso junto a alguien que lleva un perfume muy intenso.
En las personas con tos crónica, determinados estímulos ambientales cotidianos pueden desencadenar ataques de tos. Reconocerlos y disminuir el contacto con ellos puede ayudar a reducir el número de estos episodios, aunque siempre será importante investigar qué está causando el problema.
¿Qué es la tos crónica y cuándo preocuparse?
Toser ocasionalmente es normal. El problema aparece cuando la tos persiste durante semanas. En las personas adultas se considera tos crónica aquella que dura más de ocho semanas.
Puede ser seca o acompañarse de flemas y tener múltiples causas: asma, EPOC, bronquiectasias, goteo posnasal, reflujo gastroesofágico, infecciones respiratorias crónicas, determinados medicamentos y factores ambientales como el humo, la contaminación o los alérgenos. Además, varias causas pueden coexistir en una misma persona.
Y no se trata tan solo de «toser mucho». La tos crónica puede interrumpir el sueño, dificultar las conversaciones, interferir en el trabajo o limitar las relaciones y actividades sociales por miedo a tener un ataque de tos en determinados lugares como el teatro o el cine. A ello pueden sumarse cansancio, frustración, ansiedad o vergüenza, especialmente cuando pasan meses sin encontrar una causa clara.
Cómo identificar qué te provoca la tos
Algunos contaminantes son fáciles de identificar, como el humo. Otros pueden pasar mucho más desapercibidos.
🔹 Humo
El humo del tabaco o vapeadores y otras fuentes de combustión contiene partículas y sustancias capaces de irritar las vías respiratorias. Si el humo te hace toser, reduce la exposición.
🔹 Polvo, ácaros, polen y animales
El polvo puede acumularse en alfombras, cortinas, libros, ropa de cama y tapicerías. Además, el polen y los alérgenos procedentes de los animales pueden actuar como desencadenantes en personas sensibles.
🔹 Humedad y moho
Una gotera, la condensación en las ventanas o una habitación permanentemente húmeda no son solo problemas de la vivienda. La humedad y el moho se relacionan con diferentes síntomas y enfermedades respiratorias.
🔹 Productos de limpieza, pinturas y disolventes
Lejía, amoniaco, pinturas, barnices, disolventes y otros productos domésticos pueden liberar diferentes sustancias químicas al aire, como compuestos orgánicos volátiles capaces de irritar las vías respiratorias.
🔹 Desodorantes, perfumes, lacas y ambientadores
Ese olor que para una persona es agradable puede convertirse en desencadenante para otra. Perfumes, colonias, desodorantes en aerosol, lacas y ambientadores liberan sustancias al aire que pueden resultar irritantes para personas sensibles. Si observas que alguno de estos productos te hace toser, reducir su uso y ventilar puede ayudarte.
🔹 Cocinas y sistemas de calefacción
Los aparatos que utilizan combustibles para cocinar o calentar, como una chimenea o una cocina de leña o carbón, pueden generar partículas y gases contaminantes. Una ventilación insuficiente favorece su acumulación en el interior, por lo que es importante mantener de forma adecuada los aparatos y usar los sistemas de extracción disponibles.
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