Enfermedades relacionadas con la Obesidad
Osteoporosis infantil: causas, síntomas, tratamiento y prevención
Osteoporosis infantil: causas, síntomas, tratamiento y prevención
La incidencia de la osteoporosis aumenta en la infancia y adolescencia debido al incremento de la esperanza de vida de los niños con enfermedades crónicas y al uso de medicamentos con efectos dañinos para los huesos
Por María Huidobro González Consumer 23 de febrero de 2026
https://www.consumer.es/bebe/osteoporosis-infantil-causas-sintomas-tratamiento-prevencion
¿Tu hijo se ha roto un brazo al caerse del columpio o una pierna tras sufrir un accidente en patinete eléctrico? Las fracturas en menores de 16 años son frecuentes, pero no por la fragilidad ósea característica de la osteoporosis, sino por traumatismos de impacto como una caída. Pero eso no quiere decir que a estas edades no ocurran por esa enfermedad de los huesos, pues no es exclusiva de mujeres menopáusicas ni de personas mayores. Los expertos alertan de que han aumentado los casos en menores de 50 años, y de que también afecta a cada vez más niños, niñas y adolescentes. A continuación, te contamos más acerca de la osteoporosis infantil: sus causas, síntomas y tratamiento, además de cómo prevenirla.
¿Hay osteoporosis en niños y adolescentes?
La osteoporosis es una enfermedad metabólica del esqueleto que se caracteriza por la reducción de la masa ósea y la alteración de la arquitectura normal del hueso, lo que conlleva a un incremento de la fragilidad ósea y, por tanto, a un riesgo elevado de sufrir fracturas.
Si bien la osteoporosis se relaciona con el envejecimiento, también se da en la infancia y adolescencia, etapas de la vida clave para el crecimiento y la mineralización de los huesos. De hecho, en la adolescencia se adquiere la mayoría del ‘pico de masa ósea’ que llegará a su máximo en la juventud. Y esto es importante, ya que, si al final de esta fase de crecimiento, el menor no cuenta con la masa ósea adecuada, este déficit le predispondrá al desarrollo de osteoporosis de adulto, con todo lo que ello implica (fracturas, cirugías, bajas laborales, etc.).
Aunque se desconoce la prevalencia real de esta enfermedad en los menores, sí que los especialistas en reumatología pediátrica advierten de que la incidencia está incrementándose a estas edades, debido, entre otros factores, al aumento de la esperanza de vida de los niños con enfermedades crónicas y al uso de medicamentos con efectos perjudiciales para los huesos, como los corticoides. De ahí que sea vital conocer qué peques son más propensos a padecerla, tomar medidas preventivas para que su desarrollo óseo sea el apropiado y saber cómo detectarla para tratarla.
¿Qué causa la osteoporosis en la infancia?
La masa ósea está determinada por la genética fundamentalmente, pero también influye en su calidad la alimentación, la actividad física, la exposición solar, ciertas enfermedades y algunos fármacos para tratar esas patologías. De este modo, la desnutrición con baja ingesta de productos lácteos y derivados, la falta de actividad física, la escasa exposición solar y diversos tratamientos figuran como factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la osteoporosis en niños y niñas.
Para identificar qué menores pueden tener esta enfermedad, hay que saber que la osteoporosis se clasifica de dos formas distintas según su causa:
👉 Osteoporosis primaria
Se debe a trastornos genéticos que causan la fragilidad ósea, principalmente la osteogénesis imperfecta (más conocida como “enfermedad de los huesos de cristal”), u otras como la osteoporosis juvenil idiopática.
👉 Osteoporosis secundaria
Aparece como consecuencia de tratamientos prolongados con fármacos tóxicos para los huesos (como corticoides, antiepilépticos, radioterapia, heparina), inmovilización larga en el tiempo (como sucede en enfermedades neurológicas, miopatías, parálisis cerebral…), trastornos nutricionales (malabsorción, malnutrición, deficiencia de calcio o de vitaminas D, C y K) o de la conducta alimentaria (TCA), como anorexia o bulimia, y otras patologías crónicas como:
- Enfermedades endocrinológicas: pubertad retrasada, déficit de hormona de crecimiento, diabetes, hipertiroidismo…
- Enfermedades gastrointestinales: celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, alergia a proteínas de leche de vaca…
- Fibrosis quística.
- Enfermedades autoinmunes: lupus eritematoso sistémico, artritis idiopática juvenil, dermatomiosis juvenil…
- Síndrome nefrótico o insuficiencia renal crónica.
- Enfermedades hematológicas: leucemia, hemofilia o talasemia.
¿Cuáles son los síntomas de la osteoporosis en niños y adolescentes?
La osteoporosis en la infancia “se manifiesta con fracturas (que pueden ser vertebrales o de huesos largos) y baja masa ósea”, explica en una nota de la Sociedad Española de Reumatología (SER) la doctora Rosa Bou, del Servicio de Reumatología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Dolor de huesos o dificultad para caminar son otros síntomas en casos graves que pueden condicionar la vida diaria del peque.
En concreto, para sospechar que se está ante una osteoporosis infantil, la Sociedad Internacional de Densiometría Clínica (ISCD) establece desde 2019 que debe darse una de estas dos condiciones:
- El hallazgo de una o más fracturas vertebrales por aplastamiento, siempre que no haya traumatismo de alta energía ni enfermedad local.
- Si no hay fracturas vertebrales, un Z-score inferior a -2 en la densiometría ósea (DXA) y una historia clínica de fracturas significativas de huesos largos (fémur, tibia, húmero):
- dos o más en menores de 10 años.
- tres o más en menores de 19 años.
La ISDC agrega que no debe diagnosticarse osteoporosis solo con criterios densitométricos. Por tanto, un niño con un z-score inferior a -2, pero sin fracturas significativas, no tendrá esta enfermedad, sino una baja masa mineral ósea para su edad.
Así, para confirmar el diagnóstico, el pediatra tendrá en cuenta otros antecedentes médicos del menor (dolor de espalda, fracturas previas, dieta, medicamentos…), además de los familiares, y hará una exploración física exhaustiva y un concienzudo análisis de sangre. Las pruebas de imagen (DXA, radiografía, resonancia…) medirán la densidad mineral ósea de la columna o de todo el cuerpo y otras pruebas complementarias servirán para descartar las enfermedades que pueden ser causa de este problema.
¿La osteoporosis infantil tiene cura?
Con todo ello, y una vez en manos del especialista en osteoporosis infantil, se valorará el inicio de un tratamiento u otro. Como detallan los reumatólogos, se pueden incluir suplementos de calcio y vitamina D e intentar mejorar la masa ósea con bifosfonatos (fármacos de inhiben a resorción ósea). También caben fisioterapia, actividad física que soporta peso, tratamientos quirúrgicos y control de la enfermedad crónica de base, si es la causa.
“En la mayoría de los casos, es recomendable un manejo multidisciplinar. Algunas de estas patologías pueden mejorar con el crecimiento o con el control de la enfermedad de base; otras como la mayoría de causa genética, suelen estar presentes durante toda la vida. En este sentido, es importante la transición adecuada al especialista de adultos para continuar el manejo”, afirma Bou.
¿Se puede prevenir la osteoporosis infantil?
En la actualidad en España, tres millones de personas padecen osteoporosis, y en los próximos 10 años los reumatólogos esperan un importante incremento por una mayor esperanza de vida y la adopción de hábitos que contribuyen a su expansión: mayor sedentarismo, menor consumo de alimentos ricos en calcio, menor exposición al sol, mayor ingesta de productos ultraprocesados y un uso cada vez más frecuente de corticoides.
Por eso, para prevenir la osteoporosis en la infancia y la adolescencia, además de hacer un seguimiento de la enfermedad crónica que la predispone, resulta vital adquirir hábitos saludables desde pequeños que ayuden a maximizar la masa ósea durante el crecimiento, a fin de que su pico máximo sea óptimo en la juventud:
- Dieta variada con una adecuada ingesta de calcio (lácteos y derivados) y magnesio, zinc, vitaminas K, C y del grupo B, sodio y potasio (frutas y verduras).
- Buena exposición solar para mantener niveles óptimos de vitamina D.
- Actividad física regular, especialmente el ejercicio de carga (correr, saltar).
- Evitar tabaco y alcohol.





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