Alimentación y Nutrición
Pan casero, ¿cómo elaborar la masa para que quede perfecto?
Pan casero: cómo elaborar la masa para que quede perfecto
Hacer pan en casa requiere de muy pocos ingredientes y nos permite disfrutar de muchas variantes. Eso sí, la elaboración tiene su miga: hay que ponerle una pizca de mimo y bastante paciencia
Por Peio Gartzia, Consumer 6 de marzo de 2026
Enlace: https://www.consumer.es/alimentacion/como-hacer-pan-casero.html
Hacer pan es tan sencillo como mezclar harina, levadura, agua y sal (en su correcta proporción) y contar con un ingrediente secreto: la paciencia. Para elaborarlo en casa, tenemos que tener ganas y gusto por la cocina, pues el pan necesita tiempo de amasado, reposo y horneado, así como la voluntad de experimentar con variantes hasta encontrar el punto justo. De este modo, los primeros que hagamos nos servirán para alimentar la experiencia panadera y, desde luego, mejorar la elaboración de los posteriores. En este artículo te explicamos el procedimiento básico para hacer pan, paso a paso, y te damos algunos trucos para conseguir hogazas ricas y esponjosas.
Pan casero, paso a paso
Pan rústico, de Viena, hogaza, panecillos… Aunque existen muchos tipos de panes, los ingredientes que se necesitan son los mismos. La diferencia está en la proporción, el estilo de amasado y el tiempo de reposo y de horneado que les demos.
👉 Así, como receta genérica, para hacer pan casero se necesitan: 350 g de harina de fuerza, 15 g de levadura prensada, 200 ml de agua templada y una pizca de sal.
🥖 Prepara la masa madre
- El primer paso es preparar la masa madre. Para ello, diluye la levadura en un poco de agua templada y mézclala con otro poco de harina (más o menos, el 10 % del total). Es decir, si vamos a usar 350 g de harina para nuestra receta, con 35 g es suficiente.
- Lo fundamental es que sea harina de fuerza, que tiene un alto contenido en gluten. Esto hará que la masa suba más y quede tierna.
- Deja reposar la masa madre en un sitio tibio hasta que se forme una bola esponjosa.
🥖 Haz el resto de la masa
- En un barreño o bol amplio, coloca el resto de la harina, una pizca de sal, y agrega poco a poco el agua. Mezcla los ingredientes a mano hasta que la masa sea homogénea y se empiece a despegar de las paredes del recipiente.
- Coloca esta masa sobre una superficie lisa (la mejor opción es una encimera de granito o de acero inoxidable) y únela con la bola de levadura fermentada (la masa madre).
- Golpea, voltea y amasa el conjunto para que entre aire y se convierta en una masa fina y elástica. En este paso, es importante espolvorear un poco de harina por encima para evitar que la masa se pegue y lograr que la manipulación sea más sencilla.
- Sabremos que estamos ante la consistencia idónea cuando consigamos una bola elástica y fina, capaz de recuperar su forma cuando la presionamos con el dedo.
🥖 Deja reposar
Coloca la masa en un recipiente amplio (hay que tener en cuenta que, al fermentar, crecerá), haz un corte en forma de cruz sobre la superficie de la masa y tápala con un trapo un poco humedecido.
La temperatura ideal de fermentación es de unos 22 ºC, y el tiempo aproximado de este proceso puede rondar una hora, ya que es necesario esperar hasta que la masa duplique su tamaño y la cruz de la superficie haya desaparecido.
🥖 Repite
Cuando esto suceda, hay que repetir el proceso: rompe la masa, amasa otra vez para que pierda esponjosidad (y volumen) y deja reposar durante otra hora más.
🥖 Prepara los panecillos
Cuando la masa haya fermentado por segunda vez, ya podrás preparar los panecillos, dándoles la forma deseada —como bollitos o barras— para hornearlos después. Con su forma definitiva, colócalos sobre la bandeja de horno, tápalos con un paño húmedo y deja que vuelvan a fermentar a 22 ºC hasta triplicar su volumen (por ello es importante colocarlos separados entre sí).
🥖 Hornea
Calienta el horno a 220 ºC, tanto el suelo como el techo. Cuando alcance la temperatura indicada, moja un poco la parte inferior del horno para producir vapor en el interior. En cuanto se produzca el vapor, baja la temperatura a 200 ºC e introduce la bandeja con el pan.
☝️ Es muy importante no abrir la puerta durante el proceso de cocción, sobre todo en los primeros 20 minutos, para que el pan quede esponjoso.
En función del tamaño de los panes, el tiempo de horneado puede durar entre 45 minutos (para los pequeños y medianos) y 90 minutos, cuando se trate de hogazas y panes más grandes. Una vez que estén listos, sácalos del horno y déjalos enfriar antes de trocear.
Pan casero: en la variedad está el gusto
Cuando dominemos la técnica básica, si queremos dar un toque diferente a nuestro pan podemos explorar otras variantes. Algunas ideas:
- Sustituir el agua por leche y hacer panecillo de leche.
- Quitar parte de harina de trigo blanca de fuerza y agregar el resto de peso de harina integral de otros cereales, como el centeno o la cebada.
- Agregar trocitos de cebolla cocinada y escurrida o liofilizada, o de ajo rallado (en poca cantidad para que el pan de ajo tenga un ligero toque pero no se haga luego pesado de comer).
- Añadir a la masa, tras la última fermentación, pequeñas semillas (como pipas o sésamo), trocitos de pasas, nueces… ¡El pan de nuez queda delicioso!
- Sustituir la levadura prensada por cerveza en el momento de elaborar la masa madre. Esto se hace mezclando poco a poco la harina con la cerveza hasta conseguir una bola esponjosa.
💡 ¡Ah! Y una idea práctica: puedes guardar una porción de la última masa (la que obtienes justo antes de elaborar los panecillos) y dejarla en un bote cerrado para que fermente. De esta manera, ya tendrás masa madre para la siguiente vez que elabores pan.






Leave a reply