Alimentación y Nutrición
¿Se le puede dar mantequilla a un bebé?
¿Se le puede dar mantequilla a un bebé?
La mantequilla es una buena fuente de energía para los peques, pero su alto contenido en grasas saturadas hacen que se recomiende para un consumo ocasional
Por María Huidobro González Consumer 19 de febrero de 2026
La mantequilla ha protagonizado muchos desayunos y meriendas de nuestra infancia. Acompañaba siempre untada a las marías y la devorábamos entre el pan y el azúcar. Además, era —y es— el ingrediente clave en postres como las galletas danesas o las galletas caseras para hacer con niños. Pero la margarina le comió la tostada, y hoy en día no tiene un papel tan destacado en la alimentación infantil. ¿Por qué? ¿Se recomienda? ¿Pueden los niños pequeños comer mantequilla?
Qué es la mantequilla y cuáles son sus beneficios nutricionales
La mantequilla es un derivado lácteo con un alto contenido de grasa (más del 80 %). Esta grasa está compuesta por 400 tipos de ácidos grasos, como grasas saturadas (60–65 %), grasas insaturadas (25–30 %) y pequeñas cantidades de grasas trans de origen natural. También tiene colesterol: 100 gramos albergan 178 mg. Aun así, no es un producto más calórico que el aceite, ya que se cuentan 720 calorías por cada 100 gramos, cuando el aceite aporta 884.
Rica en vitaminas A (20 veces más que la leche), D, E, B12 y K2 y fuente de minerales como el yodo, en cambio, la mantequilla no aporta mucho calcio ni fósforo.
👉 ¿Es buena la mantequilla para los niños?
Entre los antioxidantes de los que presume, la vitamina A es la más preciada para los peques, ya que es fundamental para la visión, el crecimiento y salud de la piel y el sistema inmunitario. De sus vitaminas liposolubles, la vitamina D contribuye a la absorción del calcio y la vitamina E destaca por sus propiedades antioxidantes e inflamatorias. Y, por su parte, la vitamina K2 previene la calcificación arterial.
Por su elevado contenido en grasas y su gran aporte calórico, la mantequilla es una buena fuente de energía para los niños y niñas, además de que resulta útil para incrementar la masa muscular y, por lo tanto, su crecimiento. Estas grasas suponen un importante factor de saciedad y facilitan la absorción, el transporte y la disponibilidad de las vitaminas liposolubles.
Sin embargo, precisamente por la cantidad de grasas saturadas que contiene, la mantequilla no es un alimento para todo el mundo. No se recomienda a quien tenga el colesterol alto, ya que estas grasas aumentan el colesterol en sangre y el consiguiente riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Y, en el caso de la población general, se aconseja un consumo moderado: tomar unos 10 g al día. Pero ¿y en los niños?
¿Pueden los niños pequeños comer mantequilla?
No es un lácteo imprescindible en el periodo de lactancia, como sí lo es en los primeros meses de vida la leche materna (o leche adaptada cuando no es posible). Pero tampoco será fundamental a partir del primer cumpleaños del bebé.
De hecho, la mantequilla no se nombra entre los productos recomendados por los pediatras para introducir en la alimentación complementaria en torno a los 4-6 meses. Los únicos productos lácteos que aconsejan consumir a partir de los 9-10 meses son los yogures naturales sin azúcar y queso tierno en pequeñas cantidades y, a partir de los 12 meses, la leche de vaca entera. Y, en el caso de las grasas, solo citan al aceite de oliva, si bien los alergólogos también incluyen los frutos secos molidos o en crema para prevenir alergias.
No obstante, hay documentos oficiales que descartan la mantequilla de la alimentación infantil, y no solo en casos de intolerancia a la lactosa o por alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) o por antecedentes familiares de colesterol alto.
La guía pediátrica de hábitos saludables publicada en 2025 por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) apunta que, en la infancia y adolescencia, de entre los derivados lácteos se debe evitar la mantequilla, como también la margarina, la nata o los quesos grasos. Pero ya en 2022 esta guía catalana señalaba que había que hacerlo como con otros “alimentos mal sanos y/o ultraprocesados que acostumbran a ser habituales en los desayunos y meriendas”; y ponía el ejemplo del azúcar, el cacao en polvo, los zumos de fruta o los embutidos, entre otros muchos.
¿A qué edad pueden los niños comer mantequilla?
Estas recomendaciones dejan claro que la mantequilla no debe ser una fuente habitual de grasa en la alimentación de los bebés, a pesar de que sobre los 9-10 meses se pueden incluir otros lácteos distintos de la leche y que a partir del año la dieta puede ser la misma que la del resto de la familia. Y es que, aunque las grasas son nutrientes necesarios en la dieta infantil, pues intervienen en el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso y aportan energía, lo importante es fijarse en el tipo de grasa que podemos dar a nuestros hijos. Y entre ellas no están las grasas saturadas ni las trans.
Por ello, los especialistas hablan de limitar el consumo de productos ricos en grasas saturadas como la mantequilla. En concreto, los expertos de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de la Universidad de Harvard (EE. UU.) hacen una importante recomendación en su Plato Saludable de Comida del Niño: limitar el uso de mantequilla a un consumo ocasional y sustituirla por opciones más saludables, como aceite de oliva virgen extra, aceite de canola (aceite de colza) o aceite de girasol, además de incluir alimentos ricos en grasas insaturadas como pescado azul, aguacate o frutos secos.
Porque, eso sí, hay que tener en cuenta que por debajo de los dos años no está indicado restringir del consumo de grasas y que en los primeros años una dieta baja en grasas se asocia a un rebote adiposo más temprano y obesidad infantil más adelante.
¿Qué mantequilla le puedo dar a mi bebé?
Pero, aunque la mantequilla tenga beneficios y se pueda incluir de manera ocasional en la alimentación complementaria de los bebés, conviene que tenga ciertas características. La mejor opción es mantequilla sin sal, elaborada únicamente con crema de leche (nata). Una buena alternativa es la mantequilla clarificada, algo diferente del ghee, ya que no contiene un azúcar (lactosa) y una proteína (caseína) presentes en la leche de vaca que pueden causar problemas de salud.
¿Cómo introducir la mantequilla en la alimentación del bebé? Precisamente por el riesgo de que su consumo provoque alergia o intolerancia al bebé, este derivado lácteo no se debe introducir en su dieta de cualquier manera.
Así que nada de darla frecuentemente ni a cucharadas ni en trozos sólidos, como propone una tendencia en redes sociales para ayudar a dormir al bebé. Además de que no hay evidencia científica de que esta técnica facilite el sueño, la textura y consistencia de la mantequilla podría representar un riesgo de asfixia para el peque.
Lo conveniente es agregar durante varios días una porción pequeña de mantequilla en la comida del bebé, con alimentos que haya probado para comprobar si hay reacción. Y si no la hay, usa este producto de manera ocasional en purés o untada en pan, por ejemplo.






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