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Aceite de orujo de oliva. ¿Es peligroso?
Aceite de orujo de oliva: ¿realmente es peligroso su consumo por la presencia de aceites minerales?
La presencia de estos compuestos es un aspecto que debe vigilarse y controlarse. Sin embargo, la evidencia científica actual muestra que no todos los MOAH presentan el mismo nivel de riesgo
Por Miguel Ángel Lurueña Martínez Consumer 31 de marzo de 2026
Un informe recientemente publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte sobre la presencia de “contaminantes tóxicos” en aceite de orujo de oliva. Pero ¿realmente estamos ante una contaminación que amenaza la salud? ¿De qué contaminantes estamos hablando y de dónde proceden? ¿Y qué dice la evidencia científica sobre sus riesgos? A continuación lo explicamos con detalle.
Es posible que nunca hayas oído hablar de MOH, MOSH o MOAH. Estos nombres tan extraños corresponden a diferentes grupos de compuestos, conocidos de forma genérica como hidrocarburos tipo aceite mineral (MOH, por sus siglas en inglés), que proceden de la destilación y el refinado del petróleo.
Desde hace unos días ocupan un hueco en la prensa debido a la publicación de un informe de la OCU, donde se advierte de su presencia como contaminantes en varias muestras de aceite de orujo de oliva. Por eso esta organización de consumidores desaconseja su consumo y hace un llamamiento a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) para que retire del mercado los lotes afectados. Pero se trata de un tema más complejo de lo que podría parecer.
¿Cómo pueden llegar estos compuestos a los alimentos?
Los MOH pueden llegar a los alimentos por diferentes vías, tanto por contaminación ambiental como durante el proceso de producción. Por ejemplo:
- Contaminación ambiental, como la contaminación de las materias primas a partir del suelo o la atmósfera.
- Proceso de elaboración, ya sea a partir de lubricantes utilizados en la maquinaria, de coadyuvantes alimentarios (como las ceras para desmoldar), etc.
- Contacto con envases; por ejemplo, debido a la migración desde el cartón o el papel con tinta.
Es decir, su presencia no indica necesariamente una fuente concreta de contaminación, sino que puede deberse a la conjunción de varios factores a lo largo de la cadena alimentaria.
¿Aparecen en el aceite de orujo de oliva debido al refinado?
Tras la publicación del informe de la OCU, algunas personas han interpretado que la contaminación de este aceite con MOH se ha producido durante el proceso de refinado, atribuyéndolo a las altas temperaturas. Sin embargo, conviene aclarar que los MOH no se forman durante el refinado ni por el calentamiento del aceite.
Quizá esa interpretación se debe a una confusión con otros compuestos diferentes, pero de nombre similar: los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que sí pueden formarse durante procesos térmicos intensos, incluso domésticos, como las barbacoas.
¿Por qué aparecen los MOH en el aceite de orujo de oliva?
La presencia de MOH en el aceite de orujo de oliva es un fenómeno complejo. Según las investigaciones realizadas por científicos del Instituto de la Grasa (IG-CSIC), no existe una explicación clara. Entre las posibles fuentes se encuentran algunas como las siguientes: el uso de aceite mineral blanco para limpieza y mantenimiento de la maquinaria, el talco utilizado como ayuda durante la extracción, los procesos mecanizados o incluso la propia materia prima.
De hecho, los autores apuntan que esta última sería una de las explicaciones más plausibles: los MOH estarían presentes en el hueso y el hollejo de la aceituna como consecuencia de la incorporación desde el suelo y la atmósfera hacia la planta.
Así, pasarían desde esas partes sólidas de la aceituna hacia el aceite durante el proceso de extracción con disolventes. Como esos compuestos son apolares, se disuelven fácilmente en disolventes orgánicos como el hexano que se utiliza en el proceso. A propósito, Raquel B. Gómez Coca, investigadora del Instituto de la Grasa, apunta que «el hexano que se emplea para la extracción no es exclusivo del aceite de orujo; también se emplea en muchos otros aceites comestibles (girasol, colza, soja, maíz, etc.) cuyo proceso de extracción no es exclusivamente mecánico, como sucede con el aceite de oliva».
No todos los aceites minerales son iguales
Una de las cuestiones más importantes que debemos tener en cuenta es que no todos los MOH son iguales ni presentan el mismo riesgo para la salud. Se clasifican en dos grupos principales, según su estructura química:
🔸 MOSH (Mineral Oil Saturated Hycrocarbons)
Son hidrocarburos saturados. Eso significa que sus moléculas están formadas por cadenas de carbono con enlaces simples, lo que les confiere una mayor estabilidad química y, por tanto, menor reactividad y menor peligrosidad.
Los MOSH pueden acumularse en tejidos como el hígado o el sistema linfático, pero no muestran potencial genotóxico ni carcinógeno y, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la exposición alimentaria actual no plantea una preocupación relevante para la salud humana. Aun así, existe incertidumbre científica sobre sus posibles efectos a largo plazo.
🔸 MOAH (Mineral Oil Aromatic Hydrocarbons)
Son hidrocarburos aromáticos. Eso quiere decir que su estructura química contiene anillos aromáticos, que son estructuras cíclicas con dobles enlaces conjugados (similares al benceno). Esto les confiere mayor reactividad y, en algunos casos, un mayor potencial tóxico. Por eso generan una mayor preocupación, ya que no es posible establecer un nivel seguro de exposición para los MOAH potencialmente genotóxicos.
No todos los MOAH son iguales
No solo hay diferencias entre los distintos MOH. Dentro del grupo de los MOAH también las hay y son importantes.
Los MOAH más problemáticos son los que tienen tres o más anillos aromáticos y, además, presentan un bajo grado de alquilación, es decir, con pocos grupos alquilo (cadenas de carbono) unidos a su estructura. Estas características aumentan su reactividad y su potencial tóxico, lo que explica que sean genotóxicos y carcinógenos.
Por eso, los expertos insisten en que no basta con detectar “MOAH” de forma global, sino que es fundamental conocer su composición específica y hacer distinción según su estructura.
En este sentido, un estudio realizado por investigadores del Instituto de la Grasa observó que los MOAH detectados hasta el momento en aceite de orujo de oliva corresponden principalmente a compuestos con uno o dos anillos aromáticos y un alto grado de alquilación, mientras que estaban prácticamente ausentes las extracturas “desnudas” de tres o más anillos, que son las que presentan mayor preocupación toxicológica.
Es decir, esto sugiere que la fracción de MOAH detectada en el aceite de orujo de oliva sería de las menos preocupantes desde el punto de vista de la salud (aunque hay que tener en cuenta que existe incertidumbre científica sobre su toxicidad).
¿Qué dice la evaluación científica sobre el riesgo?
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha evaluado los aceites minerales (MOH) en varias ocasiones; la última vez, hace un par de años. Llegó a la conclusión de que algunos MOAH pueden ser genotóxicos y carcinógenos (los de tres o más anillos aromáticos), por lo que su presencia en alimentos es indeseable.
Sin embargo, esto no significa que cualquier cantidad suponga automáticamente un riesgo significativo para la salud. Cuando hablamos de sustancias tóxicas es fundamental distinguir entre peligro (la capacidad de causar daño) y riesgo (la probabilidad de que ese daño se produzca en condiciones reales).
En este sentido hay que tener en cuenta que el factor más relevante desde el punto de vista toxicológico es la exposición total a través de la dieta, sobre todo tomando en consideración que estos compuestos pueden estar presentes en diferentes alimentos y no solo en los aceites comestibles.
¿Qué dice la legislación?
Actualmente, no existe una normativa armonizada en la Unión Europea que establezca límites legales definitivos para los MOAH en alimentos. Sin embargo, las autoridades han establecido niveles de actuación para la gestión del riesgo, que determinan cuándo deben retirarse productos del mercado.
En el caso de aceites y grasas, estos niveles se sitúan en torno a 2 mg/kg de MOAH totales, aunque de forma transitoria, hasta 2028, se permiten niveles de hasta 10 mg/kg en aceites, incluido el de orujo de oliva.
Estos valores se aplican a la suma total de MOAH, sin diferenciar entre los distintos tipos de compuestos según su estructura química (por ejemplo, número de anillos aromáticos o grado de alquilación). Es decir, se considera el conjunto de los MOAH como un grupo homogéneo, a pesar de que la evidencia científica indica que no todos presentan el mismo nivel de riesgo.
Esto se explica porque se aplica un enfoque precautorio y se tienen en cuenta las limitaciones de los métodos analíticos. Pero supone una importante simplificación a la hora de evaluar el verdadero impacto sobre la salud que tienen esas sustancias o los alimentos en los que se encuentran.
¿Qué encontró el informe de la OCU?
El informe de la OCU analizó 9 muestras de aceite de orujo de oliva y detectó la presencia de MOAH en cantidades que superan los niveles de actuación utilizados en la gestión del riesgo (10 mg/kg), lo que le llevó a desaconsejar su consumo y solicitar la retirada de los productos afectados.
Ahora bien, conviene interpretar estos resultados con cautela, sobre todo porque el número de muestras es limitado (solamente nueve) y porque no se tiene en cuenta la composición específica de los MOAH detectados, algo que es clave para valorar su toxicidad.
Todo ello dificulta establecer conclusiones sólidas sobre el riesgo real para la población.
¿Supone un riesgo para la salud?
Para tranquilizar a las personas que se hayan asustado tras conocer esta noticia, conviene aclarar que la presencia de MOAH en alimentos no supone un riesgo inminente para la salud. Es decir, consumir de forma puntual un alimento que contenga estos compuestos no provocaría efectos súbitos.
Lo verdaderamente relevante desde el punto de vista de la salud es la exposición acumulada a lo largo del tiempo. Pero incluso en ese caso, hay que considerar que el nivel de riesgo depende de múltiples factores (hábitos, factores genéticos, etc.). Sin olvidar, además, que sigue existiendo una considerable incertidumbre científica.
Dicho esto, es innegable que la presencia de MOAH en alimentos es indeseable y debe minimizarse. Y para ello conviene que la legislación incorpore medidas cuanto antes.
En resumen…
En definitiva, la presencia de estos compuestos en el aceite de orujo de oliva es un aspecto que debe vigilarse y controlarse. Sin embargo, la evidencia científica actual muestra que no todos los MOAH presentan el mismo nivel de riesgo, por lo que es fundamental tener en cuenta su composición a la hora de analizarlos y evaluar su impacto sobre la salud.
Además, en el caso del aceite de orujo de oliva, los MOAH detectados en algunos estudios corresponden a las fracciones menos preocupantes.
Sin embargo, tanto la evaluación analítica como la gestión regulatoria actual se basan en la cuantificación total de MOAH, sin distinguir entre compuestos con diferente perfil toxicológico, lo que añade incertidumbre en la interpretación de los resultados.
En la práctica, esto significa que, con la evidencia disponible actualmente, el aceite de orujo de oliva no puede considerarse un alimento peligroso, aunque sí es razonable seguir controlando y reduciendo la presencia de estos contaminantes.






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