Curiosidades. Historia
Antes de la alta costura: 400 000 años de historia de la moda
Antes de la alta costura: 400 000 años de historia de la moda
Publicado en The Conversation el 28 agosto 2026 07:17 CEST
Autores:
- Solange Rigaud, Evolution Humaine, Prehistoire, Université de Bordeaux
- Francesco d’Errico, Préhistorien, Université de Bordeaux
https://theconversation.com/antes-de-la-alta-costura-400-000-anos-de-historia-de-la-moda-290466
Aunque hoy en día se encuentra en el centro de numerosos debates, ya sea por su coste ecológico, las condiciones de fabricación de la ropa o la aceleración constante de las tendencias, la moda no es únicamente un fenómeno moderno, nacido con la industrialización, las casas de costura o la sociedad de consumo. Para rastrear su origen en nuestra historia evolutiva, hemos tratado de establecer los criterios que permiten identificarla en el registro arqueológico.
Según estos criterios, la moda surge cuando los miembros de una misma comunidad comparten convenciones comunes sobre la presentación del cuerpo, ya se trate de los tipos de adornos utilizados, determinadas formas de vestirse, peinarse o tatuarse, o las combinaciones, la cantidad o la disposición de los adornos que llevan.
Probablemente, las primeras prendas de vestir aparecieron hace más de 700 000 años con el fin de proteger el cuerpo del frío. Hace unos 400 000 años, diversas poblaciones comenzaron a utilizar habitualmente pigmentos rojos, sobre todo el ocre, para modificar el aspecto del cuerpo.
Posteriormente, hace unos 160 000 años, aparecieron en África los primeros adornos formados por conchas perforadas.
¿Debemos concluir, por tanto, que estas sociedades ya habían desarrollado la moda?
No consuma noticias, entiéndalas.
Suscribirme al boletín
La aparición de las modas en la vestimenta
Hoy en día, algunas prendas de vestir responden a normas muy estrictas. Un uniforme militar, una toga de magistrado, una alianza o unas insignias profesionales transmiten una información social precisa, pero dejan poco margen para las elecciones individuales. Se trata más bien de un código que de moda.
Es probable que muchas formas de transformar el cuerpo mediante la ropa, los tatuajes y los adornos funcionaran de manera similar durante la prehistoria. Estas prácticas permitían mostrar una pertenencia, un estatus o una identidad colectiva. Eso no implica que ofreciesen la libertad de elegir la propia apariencia.
Aunque es difícil saber si algunas de estas primeras modificaciones corporales pudieron ser resultado de la existencia de modas en esos períodos más antiguos, sí que reflejan una innovación importante: el cuerpo se convierte progresivamente en un soporte de comunicación.
Esta hipótesis, formulada a partir de datos arqueológicos, se ve respaldada por la neurociencia.
Portadora de información compleja
Un equipo de neurocientíficos y arqueólogos utilizó la resonancia magnética funcional (RMf) para observar la actividad cerebral de los participantes encargados de atribuir un estatus social a rostros adornados con pinturas y adornos.
El experimento demuestra que esta interpretación moviliza una red de regiones especializadas: el giro fusiforme, implicado en el reconocimiento de rostros; la corteza orbitofrontal y la red de saliencia, que evalúan la relevancia social de la información; además del hipocampo y el parahipocampo, implicados en la memoria asociativa.
Los investigadores también observaron la activación del giro frontal inferior, una región habitualmente asociada al procesamiento del lenguaje. Esto sugiere que el cerebro trata los adornos como signos portadores de información compleja.
Así, plantearon la hipótesis de que estas conexiones ya debían de estar parcialmente establecidas en las poblaciones de Homo, que utilizaban el ocre rojo hace 300 000 años. Posteriormente, debieron alcanzar un grado de integración similar al nuestro hace 140 000 años entre los Homo sapiens, que combinaban el uso del ocre para pinturas corporales con el uso de adornos de concha.
A lo largo de los milenios, las prendas se fueron perfeccionando y las técnicas de costura evolucionaron con la aparición de las agujas con ojo, a partir de hace unos 40 000 años en Asia oriental y hacia los 26 000 años en Europa. Esto permitió confeccionar prendas ajustadas, probablemente de varias capas, pero también coser cuentas y colgantes en la ropa.
La ropa dejó entonces de ser únicamente una protección contra el frío para convertirse en un medio de expresión social. Los adornos se diversificaron, los materiales circulaban a largas distancias y la apariencia adquirió una importancia creciente en las interacciones sociales.
Hacia la individualización de los adornos
En el Paleolítico Superior –a partir de hace 45 000 años–, varias comunidades de diferentes regiones de Europa utilizaron durante miles de años los mismos tipos de cuentas elaboradas a partir de diversos materiales (dientes de animales, conchas fósiles y marinas, rocas, marfil). Estas tradiciones revelan la existencia de convenciones ampliamente compartidas sin que sea posible identificar variaciones individuales.
Pero desde hace 34 000 años, con los primeros enterramientos paleolíticos, es posible observar individuos que comparten tradiciones ornamentales comunes, al tiempo que presentan diferencias individuales en la selección, la combinación o la disposición de los objetos de adorno. Esta dinámica se hace especialmente evidente en el Mesolítico (hace 8 000 años) y en las primeras sociedades agrícolas del Neolítico (hace 6 000 años).
Los grandes conjuntos funerarios, que permiten comparar a individuos pertenecientes a una misma comunidad y a un mismo período, revelan que la apariencia ya no solo refleja la pertenencia a un grupo o un estatus social, sino también formas de diferenciación individual integradas en un sistema colectivo de representación del cuerpo. Los adornos fabricados localmente se combinan con objetos importados desde cientos de kilómetros de distancia. Los mismos elementos se ensamblan de múltiples formas, sin dejar de ser inmediatamente reconocibles para los demás miembros de la comunidad.






Leave a reply