Hábitos de vida
¿Cómo afectan los incendios forestales a la salud de la población incluso en lugares alejados?
¿Cómo afectan los incendios forestales a la salud de la población incluso en lugares alejados?
Publicado en The Conversation en 28 agosto 2025 02:35 CEST
Los incendios forestales ocurridos en España en lo que va de 2025 han quemado más de 400 000 hectáreas, superando las 300 000 calcinadas en 2022. La superficie quemada este año supera la suma de lo quemado en los años 2019, 2020, 2021, 2023 y 2024.
Esta combustión de biomasa produce emisiones a la atmósfera de gran cantidad de partículas y gases. En el caso del dióxido de carbono (CO₂), las emisiones como consecuencia de los incendios de 2025 en España superan, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios forestales (EFFIS), las 13 megatoneladas y en toda Europa, las 20 megatoneladas. En España estas emisiones serían seis veces superiores a las emitidas como consecuencia de los incendios de 2022.
El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Solamente afecta a la salud humana en el marco del cambio climático, pero estrictamente no puede considerarse un contaminante atmosférico con efectos en la salud.
No ocurre lo mismo con otras sustancias que se emiten también en un incendio forestal y que tienen una clara incidencia en la salud humana a corto plazo. Entre los compuestos generados destaca el material particulado (PM, por sus siglas inglesas), que es bastante tóxico porque contiene hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), benzopireno y reteno.
Impacto en la salud de los incendios forestales
La toxicidad del material particulado emitido durante los incendios se ha investigado recientemente y se ha comprobado que podemos estar subestimando su impacto en la salud humana hasta en un 93 %.
El estudio analizó el efecto de las PM2.5 (partículas con un diámetro menor o igual a 2.5 micrómetros) originadas durante los incendios forestales y concluyó que, para cuantificar su efecto en la mortalidad, hay que tener en cuenta que estas partículas provienen de un incendio forestal y no de emisiones convencionales del tráfico.
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¿Hasta dónde llegan las partículas tóxicas de un incendio?
Generalmente, cuando se tienen en cuenta los daños en salud producidos por los incendios forestales, estos suelen centrarse de forma casi exclusiva en la población que ha estado en contacto de forma directa o expuesta en las proximidades del fuego.
Pocas veces se considera que las sustancias generadas pueden recorrer largas distancias, por efecto del desplazamiento horizontal de las masas de aire que las transporta empujadas por los vientos, llegando a recorrer cientos e incluso miles de kilómetros. Por eso, sus posibles impactos en la salud pueden extenderse a lugares bastante alejados del foco del incendio.
Investigaciones recientes han establecido que el humo de estos incendios forestales, al contener también compuestos orgánicos volátiles (COV), pueden favorecer la formación de ozono troposférico (O₃) a grandes distancias del incendio. Por tanto, la calidad del aire puede verse muy deteriorada como consecuencia del aumento de las concentraciones de partículas y de O₃. Así se ha puesto de manifiesto en los altos valores de las concentraciones de contaminantes que se han registrado en algunas localidades españolas como consecuencia de los incendios forestales producidos recientemente.
Por lo tanto, los impactos en la salud se producen no solo por el aumento en las concentraciones del material particulado PM10 –partículas con un diámetro superior a 10 micrómetros– y PM2.5, sino también como consecuencia de la mayor toxicidad de estas partículas y por el aumento de las concentraciones de otros contaminantes generados, como el ozono troposférico.
A lo anterior hay que añadir que las condiciones meteorológicas óptimas para el desarrollo de un incendio forestal también concurren en ocasiones con temperaturas extremadamente altas (olas de calor), por lo que al efecto de la contaminación atmosférica habría que añadir el efecto en la salud de las altas temperaturas.
Leer más: El calor excesivo perjudica seriamente la salud, ¿pero cómo?
Inflamación celular sistémica y estrés oxidativo
Un estudio realizado en España en 2018 sobre el efecto de la combustión de biomasa proveniente de incendios forestales muestra que la mortalidad diaria asociada al material particulado es mayor los días en los que hay transporte aéreo de partículas provenientes de incendios forestales que en aquellos días que no lo hay.
Además, este material particulado no solo tiene efecto a nivel respiratorio. Las partículas más finas depositadas en los pulmones pueden pasar al torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, pueden llegar a cualquier parte del cuerpo causando estrés oxidativo. El estrés oxidativo ocurre cuando hay un desequilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo que pueden dañar células y tejidos. Está relacionado con enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y el envejecimiento prematuro.
Además, las partículas pueden originar procesos de inflamación celular sistémica, provocando una cascada de reacciones químicas que elevan los niveles de sustancias inflamatorias y la actividad de células inmunitarias en todo el organismo.
Leer más: Efectos de las partículas en la salud: no solo el tamaño importa
Más partos prematuros
En el caso de mujeres en estado gestacional, como ejemplo de situación individual vulnerable, las partículas pueden producir hipertensión, afectando al funcionamiento de la placenta, y provocar un parto prematuro. Así se ha demostrado en un estudio publicado en 2020.
El trabajo revela que en los días en los que debido a la dirección de los vientos dominantes llegaban a cierta población partículas provenientes de un incendio forestal, en ese lugar aumentaban los partos prematuros y los nacimientos con bajo peso en relación a los días en los que el aire no contenía estas partículas.
Efectos en la salud mental
En el caso de la población general, esta inflamación sistémica y el estrés oxidativo también se han relacionado con el aumento de los ingresos hospitalarios urgentes a corto plazo tanto por causas circulatorias, como especialmente por causas respiratorias, así como con el aumento de ingresos hospitalarios con carácter de urgencia debidos a desórdenes mentales y del comportamiento, ansiedad y depresión.
En estos dos últimos estudios, el efecto que tienen sobre los ingresos hospitalarios el ozono troposférico en particular y las altas temperaturas, en algunas regiones, puede superar al efecto de las partículas. Por ello, ceñir el análisis de los impactos a estas podría estar subestimando el efecto a corto plazo de los incendios forestales en la salud de las personas.
Leer más: Las olas de calor empeoran la salud mental
Adaptación, prevención y respuesta
La evidencia científica sobre cómo afecta el cambio climático a los factores de propagación de los incendios se conoce desde hace más de una década. Poner en marcha planes de monitorización y vigilancia de los riesgos en salud se hace cada vez más necesario en el contexto de la adaptación.
Prevenir los impactos sobre la salud en esta situación de emergencia no se limita a la vigilancia un solo factor ambiental, como el empeoramiento de la calidad del aire por aumento de las concentraciones de material particulado o de ozono, ni a las altas temperaturas. Debemos tener en cuenta el efecto conjunto de todos los factores de riesgo sobre las poblaciones afectadas, incluyendo además otro tipo de consecuencias como las relativas a la salud mental tanto a corto como a largo plazo.
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Calor extremo: cuando el cambio climático amenaza la salud pública
Publicado en The Conversation el 11 agosto 2021 19:21 CEST
https://theconversation.com/calor-extremo-cuando-el-cambio-climatico-amenaza-la-salud-publica-164720
A finales de junio, unos días después de que se registrase un potencial récord de temperatura de 38 °C al norte del círculo Ártico, una ola de calor afectó al noroeste americano y al oeste de Canadá. Las temperaturas superaron los 45 °C durante varios días. Más de 70 estaciones meteorológicas que miden la temperatura desde al menos los años 60 registraron temperaturas iguales o superiores a los récords establecidos.
¿Podemos realmente establecer un vínculo entre el cambio climático y esta ola de calor excepcional?
Varios récords batidos
El récord absoluto de temperatura en Canadá, de 45 °C, había sido establecido el 5 de julio de 1937 en la provincia de Saskatchewan. Fue superado tres días seguidos en Lytton, en la provincia de Columbia Británica. Hizo 46,6 °C el 27 de junio, 47,9 °C el 28 de junio y 49,5 °C el 29 de junio.
También fueron batidos varios récords de temperatura en la provincia de los Territorios del Noroeste de Canadá. En EE. UU., varios récords de temperatura también fueron batidos en Seattle y Portland, entre otros lugares.
Otro hecho sorprendente fue que las temperaturas fueron significativamente más elevadas de lo normal durante ese periodo del año. Por ejemplo, se registraron temperaturas de 20 °C por encima de lo normal en Portland, EE. UU.
En Canadá, el calor extremo y la desecación de la vegetación han aumentado el riesgo de incendios forestales. Centenares de incendios forestales han sido declarados en Columbia Británica desde principios de julio.
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El lunes 5 de julio se contabilizaron alrededor de 200 incendios activos, de los cuales un tercio eran considerados fuera de control. El 90 % del pueblo de Lytton fue devastado por un incendio forestal, forzando la evacuación de la población en un corto plazo.
El fenómeno del domo de calor
Los anticiclones (sistemas de alta presión) están normalmente asociados al buen tiempo y al cielo azul. Sin embargo, cuando un anticiclón permanece mucho tiempo sobre una misma región debido a un bloqueo atmosférico, que impide su desplazamiento, esta situación puede dar lugar a una ola de calor. En el caso de la que afectó al oeste del continente norteamericano, el anticiclón permaneció una semana sobre las regiones afectadas.
El bloqueo atmosférico que causó este domo de calor se conoce con el nombre de bloqueo en omega. Normalmente es este tipo de bloqueo es el que causa las olas de calor en esta región. El sistema de alta presión alcanzó valores récord; sin embargo, estos valores fueron mucho menos excepcionales que las temperaturas extremas observadas.
Mapa de análisis del Centro Meteorológico Canadiense (CMC) correspondiente al 30 de junio de 2021 a las 00:00 UTC. Los colores violeta y rojo al oeste del continente norteamericano representan las elevadas temperaturas. El anticiclón que causó la ola de calor está representado por el código H1015. Centro Meteorológico Canadiense
Esta ola de calor fue algo nunca visto, hasta tal punto que los meteorólogos se preguntaron si este evento, previsto por los modelos atmosféricos, era un error de dichos modelos.
La salud pública en juego
Esta ola de calor excepcional tuvo impactos importantes sobre la salud de la población afectada. Puesto que se trata de regiones que no están acostumbradas a unas temperaturas tan elevadas, la población está menos preparada para afrontar el calor sofocante. Por ejemplo, un informe de BC Hydro publicado el año pasado halló que el número de hogares con aire acondicionado en Columbia Británica es de solamente 34 %.
Entre el 25 de junio y el 1 de julio de 2021, Columbia Británica registró 719 decesos súbitos e inesperados (debe tenerse en cuenta que se trata de resultados preliminares), lo cual es tres veces más de lo normal en esa época del año. La ola de calor probablemente contribuyó significativamente a este aumento de fallecimientos, pero no sabemos todavía cuántos de esos decesos se le pueden atribuir. En la mayoría de los casos se trataba de personas de avanzada edad que habitaban solas en sus domicilios particulares sin una ventilación adecuada.
Otra consecuencia negativa de la ola de calor es la degradación de la calidad del aire, ya que las condiciones meteorológicas asociadas a las olas de calor (estabilidad de las capas bajas de la atmósfera, temperatura elevada, presencia de la luz del sol y viento débil) son favorables a la formación y a la concentración de contaminantes atmosféricos como el ozono y las partículas finas. Además, el humo de los incendios forestales contribuye a degradar aún mas la calidad del aire.
Canadá se calienta mas rápido
Canadá está siendo y será particularmente afectada por el cambio climático, según el Informe sobre el cambio climático de Canadá, publicado en 2019. En efecto, Canadá se ha calentado y continuará calentándose a un ritmo dos veces más elevado que el resto del mundo.
Con el calentamiento global, las temperaturas extremadamente elevadas se han vuelto y se volverán más frecuentes e intensas, lo que aumentará la severidad de las olas de calor y el riesgo de incendios forestales. La ola de calor que ha afectado al noroeste americano se inscribe, por consiguiente, en esta tendencia.
Sin embargo, es importante precisar que no podemos imputar un fenómeno meteorológico preciso, como esta ola de calor, al cambio climático de origen antropogénico, es decir, al calentamiento global causado por la actividad humana (que es la principal causa del cambio climático).
Lo que podemos analizar es la manera en que la probabilidad o la intensidad de un cierto tipo de evento extremo ha cambiado a consecuencia del aumento de la concentración de gases de efecto invernadero provenientes de las actividades humanas.
El riesgo de incendios forestales aumentan
Este ámbito de la ciencia del clima, conocido bajo el nombre de “atribución de eventos”, ha sido aplicado a varios eventos extremos que han tenido lugar en Canadá. Por ejemplo, un estudio sobre los incendios forestales de Fort McMurray, Alberta, en 2016 concluyó que el calentamiento de origen antropogénico había aumentado la probabilidad de riesgo de incendios forestales extremos en el oeste canadiense. En otras palabras, hubiese habido menos posibilidades de que se produjesen los incendios forestales de Fort McMurray en un mundo sin calentamiento global de origen antropogénico.
Puesto que la ola de calor que afectó al oeste americano ha tenido lugar recientemente, habrá que esperar todavía un tiempo antes de que se publiquen estudios de atribución de eventos en una revista con revisión por pares. Un primer análisis rápido de esta ola de calor ha concluido que esta habría sido prácticamente imposible sin el calentamiento climático de origen antropogénico.
Coches y estructuras quemadas en Lytton, en Columbia Británica, el viernes 9 de julio de 2021, después de que un incendio forestal destruyese la mayor parte del pueblo el 30 de junio. LA PRESSE CANADIENNE/Darryl Dyck
Olas de calor como esta se volverán mas frecuentes con el cambio climático, con consecuencias nefastas para las poblaciones afectadas. Si conseguimos limitar el calentamiento a 1,5 °C en lugar de 2 °C, podríamos reducir entre 420 millones y 65 millones el número de personas expuestas, respectivamente, a olas de calor extremas y a olas de calor excepcionales.
Desafortunadamente, no estamos en camino de alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura a mucho menos de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, e idealmente a 1,5 °C. Más bien nos dirigimos hacia un calentamiento de 3 °C a lo largo de este siglo, lo que tendría consecuencias negativas significativas para la salud humana. Todavía estamos a tiempo de tomar el buen camino, pero es necesario actuar rápida y firmemente.






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