Enfermedades relacionadas con la Obesidad
Los LGP1 se descubrieron para tratar la diabetes
Los LGP1 se descubrieron para tratar la diabetes
Las siglas GLP-1 ya no se quedan en la consulta del endocrino, están en cualquier sobremesa. Detrás están fármacos como la semaglutida (la de Ozempic o Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro). Y como toda estrella acaba teniendo su versión casera, en redes sociales un viejo conocido de la medicina tradicional se ha ganado un apodo nuevo: la berberina, rebautizada como “el Ozempic natural”. Toca ver qué hay detrás del mote.
DE DÓNDE VIENE. La berberina es un compuesto vegetal de un amarillo intenso que se encuentra en plantas como Berberis vulgaris (de la que toma el nombre), Berberis aristata o Coptis chinensis. No es ninguna recién llegada: la medicina china y la india llevan siglos usándola contra infecciones, diarreas y problemas digestivos.
CÓMO ACTÚA. Su mecanismo pasa por activar la AMPK, una enzima clave en el metabolismo energético. Es la misma vía que utilizan antidiabéticos como la metformina. Se le atribuye ayudar a controlar el azúcar en sangre y mejorar la sensibilidad a la insulina. Hay estudios que la comparan con la metformina en personas con diabetes tipo 2 y encuentran mejoras similares en glucosa y lípidos, y un metaanálisis la respalda como complemento en este tipo de diabetes. Eso sí, los resultados no son unánimes y hacen falta más estudios.
¿EL OZEMPIC NATURAL? Aquí el apodo empieza a cojear. Para entender por qué, conviene saber qué es el GLP-1. Como explica la farmacéutica y dietista-nutricionista Salena Sainz, “el GLP-1 no es un medicamento, sino una hormona que produce nuestro propio intestino. Los fármacos simplemente imitan su acción”. Esa imitación es la que reduce el apetito y ralentiza el vaciado del estómago. La berberina, en cambio, no actúa sobre el receptor del GLP-1 ni tiene un efecto directo sobre el apetito. La pérdida de peso que se ha observado es modesta y aparece sobre todo cuando se combina con dieta y ejercicio. Ozempic es un medicamento con receta; la berberina es un suplemento que puede ayudar, pero no sustituye un tratamiento médico.
CÓMO SE TOMA. Al ser un suplemento, no tiene una pauta oficial. Los estudios han usado entre 500 y 1.500 mg al día, repartidos en dos o tres tomas y preferiblemente antes de las comidas. Lo aconsejable es empezar con 500 mg e ir subiendo si se tolera bien, porque más cantidad no significa mejores resultados.
EFECTOS SECUNDARIOS. Quien suele protestar es el aparato digestivo: náuseas, malestar estomacal, diarrea, gases, estreñimiento o dolor abdominal leve, que suelen remitir al ajustar la dosis. No debe tomarse durante el embarazo ni la lactancia, ni combinarse con antidiabéticos o anticoagulantes sin supervisión médica. Además, puede interferir con las enzimas del hígado que metabolizan los medicamentos, así que quien tome cualquier otro fármaco debería consultarlo antes.
La propia Sainz incluye la berberina en su repaso de suplementos, con una advertencia expresa de prudencia, y recuerda que los medicamentos “no sustituyen aquello que realmente determina nuestra salud a largo plazo: lo que comemos, cómo dormimos, cómo nos movemos, cómo gestionamos el estrés y cómo entendemos nuestro cuerpo”.





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