Alimentación y Nutrición
Modas nutricionales que afectan a la infancia y la adolescencia
Modas nutricionales en redes sociales que afectan a la infancia y la adolescencia
Algunas tendencias en alimentación alentadas por las redes pueden provocar en niños, niñas y adolescentes déficits nutricionales, alteraciones del crecimiento o trastornos de la conducta alimentaria
Por María Huidobro González Consumer 18 de marzo de 2026
Es aparecer en redes sociales como TikTok e Instagram, y enseguida muchos padres y madres se lanzan a probar el producto de moda, lo hacen suyo y consiguen que sus hijos se unan a la experiencia, poniendo en riesgo su salud. Y no digamos los adolescentes. Está pasando con la melatonina o las rutinas skincare, por ejemplo. Pero también sucede con tendencias en alimentación que carecen de evidencia científica, tal y como alertan los pediatras de Atención Primaria. A continuación, te contamos qué modas nutricionales están en auge en la infancia y la adolescencia y los peligros que acarrea seguirlas.
Las redes sociales nos entretienen e informan y nos facilitan la conexión con nuestros seres queridos y la comunicación con otras personas. Pero también su abuso afecta a la salud mental y sirven de altavoz a contenidos falsos, retos virales que ponen en riesgo la vida de los adolescentes o tendencias sin evidencia sólida que las respalde y conllevan riesgos importantes para la salud.
Sobre estas últimas han advertido los pediatras en el 22º Congreso de Actualización en Pediatría de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). En concreto, han llamado la atención sobre las modas nutricionales impulsadas por las redes sociales que siguen los padres y madres e impactan en sus hijos, o las que los propios adolescentes asumen y sufren.
Modas nutricionales en redes sociales que afectan a los menores
Algunas de estas tendencias proponen la exclusión injustificada de alimentos o la adopción de dietas restrictivas, lo que puede provocar en los menores déficits nutricionales, alteraciones del crecimiento o el desarrollo de una relación poco saludable con la comida.
¿La culpa? La avalancha informativa, en muchas ocasiones contradictoria, que reciben. “Cada vez más familias llegan a consulta con un interés proactivo sobre el patrón de alimentación más saludable, pero también con una gran confusión entre evidencia científica y modas pasajeras como dietas de exclusión o superalimentos sin evidencia clínica”, comenta la pediatra Marta Castell, coordinadora grupo de trabajo AEPap Gastroenterología, Nutrición y Endocrinología infantil.
De ahí la importancia de basar las recomendaciones dietéticas en criterios científicos y de reforzar la educación nutricional para evitar decisiones alimentarias guiadas por la desinformación. Y dónde mejor, para ello, que recurrir al pediatra para resolver las dudas y buscar las mejores opciones para el menor y su familia en cuestión de alimentación saludable.
Como reconocen en la AEPap, estas modas nutricionales se dan todas las etapas de la infancia y adolescencia, pero los riesgos van cambiando según la edad. En cualquier caso, seguirlas sin antes consultar a estos especialistas tiene consecuencias. Estas son las más destacadas por grupos de edad.
➡️ En bebés: sustituir la leche materna o de vaca por bebida vegetal
En la etapa lactante, muchas dudas que aprecian los pediatras en las familias giran en torno a la alimentación complementaria de los primeros meses, la elección de la leche de fórmula o el baby led weaning. Pero una tendencia que les preocupa sobremanera es la que consiste en equiparar la leche materna con las bebidas vegetales en menores de dos años, lo que lleva a muchas familias a sustituir a estas edades la lactancia materna, la leche de vaca o la leche artificial por bebida vegetal. Y esa decisión es nutricionalmente inadecuada.
Los expertos recuerdan que, en menores de tres años, “la ingesta calórica diaria procede en un 25-30 % de productos lácteos, por lo que la elección del tipo de leche o bebida sustitutiva resulta determinante para garantizar un correcto desarrollo nutricional”. Por tanto, no es una decisión que se pueda tomar desde la desinformación.
Para la AEPap lo conveniente es conocer en profundidad las diferencias entre productos y que la elección se realice según las necesidades nutricionales, el patrón dietético global y la situación clínica del menor.
🔶 Leches idóneas
Como detallan los pediatras, la leche materna es el alimento idóneo para el bebé: en exclusiva hasta los seis meses y desde entonces como alimento fundamental junto con la alimentación complementaria hasta los 12 meses. Y si esto no es posible, se pueden utilizar fórmulas infantiles.
A partir de su primer año de vida, las sociedades científicas recomiendan dar al bebé leche animal (leche de vaca, de cabra o de oveja), entre las que destaca la leche de vaca entera por su perfil nutricional. “Contiene una elevada proporción de proteínas y grasas saturadas, además de calcio y vitamina D, aunque carece de hierro y vitamina C. Su menor precio y disponibilidad hacen que siga siendo la opción más habitual”, asegura Castell.
Otras opciones que apunta esta pediatra del Centro de Salud Campanar de Valencia son las leches de fórmulas de continuación y de crecimiento: “Presentan un contenido proteico menor y sustituyen parcialmente la grasa láctea por grasas de origen vegetal enriquecidas con DHA y EPA, lo que puede aportar beneficios específicos en determinados perfiles pediátricos”.
🔶 Leches vegetales
En cambio, las bebidas vegetales no son sustitutos de la leche. Nutricionalmente son muy bajas en calorías y no tienen un aporte adecuado de proteínas, como tampoco de hierro ni otros minerales. Además, no todas presentan el mismo perfil nutricional ni el mismo grado de idoneidad en los niños y niñas, como señalan en la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria:
- Las bebidas de arroz están desaconsejadas en menores de tres años, por su contenido elevado en arsénico y su bajo aporte en proteínas, calcio y hierro.
- Las bebidas de soja, almendra, avellana o avena pueden resultar útiles en peques con intolerancia a la lactosa.
➡️ En escolares: quitar el azúcar y dar solo productos de origen vegetal
Precisamente, durante la edad escolar, e incluso antes, son frecuentes otras modas como retirar de la alimentación infantil la lactosa o elegir productos sin gluten, ante la creencia de una alimentación más saludable. Y todo ello, claro, sin diagnóstico médico, como denuncian los pediatras de la AEPap, quienes también ven que las familias tienen dudas sobre la alimentación vegetariana en los menores y la correcta suplementación, en aras a prevenir la obesidad infantil.
A medida que los peques van creciendo, estos especialistas encuentran en sus consultas otras dos tendencias en las familias: eliminar los azúcares y fomentar todo lo que sea vegetal y plant-based. Y esto está llevando en muchos hogares a introducir en la dieta de los niños productos ultraprocesados de origen vegetal ricos en azúcar y grasas saturadas, que nada tienen que ver con una alimentación saludable a estas edades que prime los productos vegetales como propugna la dieta mediterránea. “Las hamburguesas plant-based siguen siendo hamburguesas y las barritas plant-based siguen siendo barritas ultraprocesadas”, advierte Castell.
➡️ En adolescentes: dietas cetogénicas, bajas en carbohidratos, y ayuno intermitente
Los menores pasan mucho de su tiempo en las redes sociales. Y en ellas hay influencers y creadores de contenido que viralizan mensajes nutricionales, muchos de ellos sin fundamento científico, que calan en los adolescentes, el grupo más vulnerable a las modas y tendencias. De ahí que muchas de sus dudas giren en torno a dietas para perder peso o el consumo de superalimentos y suplementos deportivos, “en la gran mayoría sin supervisión de un pediatra o especialista en nutrición”, señala la pediatra.
Los expertos se fijan de manera especial en las dietas, ya que, llevadas a cabo sin una correcta supervisión médica, pueden interferir en su desarrollo tanto por falta de micronutrientes como de aporte energético. Pero, además, como alerta Marta Castell, “en algunos casos pueden enmascarar un problema con el peso, baja autoestima y favorecer un comportamiento anómalo con la comida o ser la antesala de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA)”.
En concreto, se centran en los riesgos de dos tipos de dietas muy populares entre los jóvenes para reducir peso:
🔶 Ayuno intermitente
El ayuno intermitente alterna periodos de ayuno e ingesta y es muy restrictivo. Para los pediatras, esta opción implica un alto riesgo nutricional y a estas edades puede favorecer TCA.
🔶 Dietas cetogénicas
La dieta cetogénica o dieta keto, conocidas como dietas bajas en carbohidratos, tipo Atkins o low carb, incluyen un alto consumo de grasas y proteínas, limitando los hidratos a menos de 50 gramos diarios. En los niños y niñas no son recomendables por su riesgo nutricional y de restricción de crecimiento. En adolescentes, sin embargo, este tipo de dietas reduce los niveles de insulina y andrógenos, por lo que tiene beneficios sobre el síndrome de ovario poliquístico y el acné.
Aun así, sin supervisión médica, pueden provocar alteraciones en el perfil lipídico, déficits de vitaminas y minerales, fatiga, dificultades de concentración y afectación en el desarrollo. “Su uso en jóvenes con sobrepeso u obesidad puede ser seguro, pero siempre bajo supervisión profesional”, puntualiza la experta en endocrinología infantil.






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