Alimentación y Nutrición
Menos sal en el plato, pero no en la industria: lo que revela un nuevo estudio
Menos sal en el plato, pero no en la industria:
lo que revela un nuevo estudio
España no logra reducir la cantidad de sal en los alimentos procesados, pese a los objetivos de la OMS. Un estudio reciente constata que estos productos siguen teniendo demasiado sodio, incluso más que antes
Por EROSKI Consumer 30 de enero de 2026
https://www.consumer.es/alimentacion/menos-sal-plato-pero-no-industria-revela-nuevo-estudio
España no ha logrado reducir la cantidad sal en los alimentos procesados a pesar de las recomendaciones y los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mejorar la salud pública. Un estudio de la Universidad Miguel Hernández (UMH), publicado recientemente en European Journal of Nutrition, analizó más de 6.000 productos vendidos en los últimos años y encontró que el contenido de sodio apenas ha disminuido. Detectó que incluso ha aumentado un 30 % en carnes procesadas y que hay más quesos con niveles excesivos de sal. Lo detallamos.
Consumo de sal en España y el mundo
El consumo de sal a nivel mundial es significativamente superior a lo que se considera saludable. La OMS aconseja consumir menos de 5 gramos de sal al día. Sin embargo, duplicamos la ingesta recomendada: el consumo medio de sal en el mundo se estima en 10,8 gramos al día por persona.
Los niveles varían —y mucho— según las regiones y los países. En algunos, como China, se superan los 17 gramos diarios, mientras que en otros sí se cumplen las recomendaciones de la OMS, aunque son muy pocos. Apenas nueve países lo han conseguido, según datos de 2022. En España, el consumo estimado de sal es de 8,2 gramos al día por persona. La cifra está por debajo de la media europea, pero es elevada y preocupa a las autoridades sanitarias.
Las principales fuentes de sodio (y el riesgo del exceso)
El sodio es una causa establecida de la hipertensión arterial, lo que a su vez aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo. Reducir la ingesta de sal se considera una de las medidas más económicas, sencillas y efectivas para salvar vidas. La OMS estima que se podrían evitar millones de muertes anuales si no se superasen los máximos recomendados.
¿De dónde procede todo este exceso de sodio? El origen varía según el contexto económico de los países. En muchos casos, la sal que se añade directamente a los alimentos durante la cocción o en la mesa sigue siendo una fuente importante. Pero la evidencia señala que la mayor parte de la sal que consumimos (alrededor de un 75 %) procede de alimentos procesados, como panes, galletas, cereales, carnes procesadas, platos preparados o productos lácteos, entre otros.
Esto también sucede en España, que no ha logrado reducir las cantidades de sal en los alimentos procesados, pese a las diversas medidas adoptadas en los últimos años. Unas medidas que han convertido a nuestro país en un referente global en la lucha contra el exceso de este mineral en la dieta y que van desde establecer límites obligatorios de contenido de sodio para el pan y los productos de panadería, hasta aplicar políticas obligatorias de adquisición pública y servicio de alimentos en las escuelas para garantizar que las comidas servidas a los estudiantes cumplan con criterios nutricionales saludables.
Qué muestran los datos del estudio
El estudio de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), publicado en diciembre de 2025, demuestra que el contenido de sodio de muchos alimentos procesados de venta en España no ha disminuido en los últimos años, pese a los compromisos de salud pública para reducir su impacto en las enfermedades cardiovasculares.
Los investigadores han analizado más de 6.000 productos alimentarios empaquetados disponibles en el mercado español entre los periodos 2017–2021 y 2022–2025. Así, han comparado la progresión del contenido de sodio en los productos que más contribuyen al consumo de sal en España: las carnes procesadas, el pan y los quesos.
Además, han analizado otros tipos de alimentos que también suelen llevar sal añadida, como cereales de desayuno, verduras y legumbres en conserva, salsas, galletas y aperitivos.
Los resultados muestran que no se ha producido una reducción sustancial del sodio en los tipos de alimentos más importantes. Por el contrario, la carne procesada, de alto consumo, ha aumentado su contenido en más del 30 %. Se ha observado descensos de escasa relevancia nutricional en otros productos (galletas y aperitivos). Asimismo, el estudio indica que ahora se comercializan más quesos con alto contenido de sodio.
💡 Se considera que un producto tiene cantidades excesivas de este mineral cuando supera 1 g de sal por cada 100 g de producto o, en el caso de los líquidos, cuando supera los 0,25 g por cada 100 ml.
Hacen falta más medidas obligatorias
Los investigadores de la UMH señalan que la variabilidad entre productos demuestra que existe margen técnico para reducir el sodio sin comprometer la aceptabilidad del consumidor, pero que estas reducciones, que a día de hoy son recomendaciones no obligatorias, no se están materializando de manera sistemática.
El trabajo apunta a la necesidad de reforzar los marcos regulatorios, establecer límites obligatorios y ampliar las estrategias de reformulación de alimentos para cumplir con los objetivos internacionales de salud pública.
“Hasta ahora, se ha recomendado a los fabricantes que reduzcan el contenido de sal en los alimentos. Sin embargo, sin intervenciones regulatorias que obliguen a reducir la sal, es poco probable que se produzca una disminución real de los problemas de salud”, indica la profesora de Nutrición y Bromatología de la UMH Marta Beltrá, una de las primeras contribuyentes al estudio. La experta recuerda que el consumo elevado de sodio se asocia con hipertensión, enfermedad cardiovascular, daño renal y un mayor riesgo de mortalidad.






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