Alimentación y Nutrición
Todo sobre la pasta
Cómo hacer pasta «al dente» con verduras (y otras combinaciones exitosas)
Rica, sana y económica, la pasta es un alimento muy fácil de preparar que da mucho juego en la cocina. Te contamos cómo hacerla para que quede en su punto y con qué la puedes combinar
Por Peio Gartzia Publicado en Consumer el 20 de abril de 2024
La pasta es un alimento sencillo de preparar y da mucho juego, ya que se puede combinar con otros productos para conseguir un plato único espectacular. Su sabor neutro permite acompañarla de verduras, pescado, marisco, carne, setas, salsas de queso, salsas cremosas, tomatadas… y un sinfín de alimentos y especias. Por su gran variedad y versatilidad, es idónea para comidas familiares, divertidas, que gustan a todo el mundo, fáciles y económicas. A continuación te damos unos consejos para cocer la pasta perfecta al dente y cinco combinaciones de éxito.
La cocción es fundamental para hacer un buen plato de pasta. Además, debemos planificar qué tipo de acompañamiento se utilizará para tenerlo preparado de antemano y servir el plato al instante. La pasta hay que hacerla en el momento para evitar que quede recocida y sin ese toque tan especial que tiene cuando está recién salida del agua hirviendo.
Consejos para cocer la pasta perfecta «al dente»
Para que la pasta esté en su punto justo, hay que seguir estos consejos:
🍝 Proporciones
- Hay que cocer la pasta teniendo en cuenta la siguiente proporción: un litro de agua y 10 gramos de sal por cada 100 gramos de pasta.
- La cocción se debe realizar en una cazuela alta, que no habrá que llenarla de agua más allá de los 2/3 de su capacidad.
- En cuanto rompe a hervir el agua, se añade un puñado de sal y la pasta. Se remueve un poco al principio de la cocción para evitar que se apelmace o se pegue en el fondo y conseguir que quede suelta.
🍝 Consistencia
☝️ Se considera que la pasta está «al dente» cuando está cocida por fuera, pero en el interior una pequeña parte queda semicruda, lo que hace que al masticar resulte ligeramente dura.
- Para saber si ha alcanzado este punto, se puede sacar de la cazuela una unidad y comprobar si en el interior queda un pequeño hilo de pasta cruda (de color diferente).
- En el caso de la pasta tubular, como los macarrones, y la alargada, como los espaguetis, para ver si están cocidos al dente hay que partir uno por la mitad. Ahí aparecerá el corazón de la pasta.
🍝 Tiempo
- El tiempo de la cocción viene determinado por el tipo de pasta que se esté haciendo y por la cantidad que se haya puesto en la cazuela; pero alrededor de ocho minutos de cocción es suficiente.
- De todas maneras, antes de sacar del fuego y escurrir, hay que probar. En este punto justo es cuando se retira del fuego y se escurre.
- Si la pasta se consume en el momento, no es necesario refrescarla; sin embargo, si vamos a hacerlo más tarde (por ejemplo, para prepararla en ensalada) debe pasarse por agua fría, escurrir y humectar con un poco de aceite de oliva.
Una vez que tengamos la pasta cocida, solo queda acompañarla con la salsa o guarnición elegida con anterioridad. A continuación te damos varias ideas sencillas de diferentes tipos de pasta y guarniciones, intercambiables entre ellas y con posibilidad de combinarlas.
Tagliatelle con salmón fresco y ajito salteado
- Quita la piel de un lomo de salmón de ración y trocéalo en cuadraditos. Salpimenta y reserva.
- Corta media cebolla pelada y dos dientes de ajo en cuadraditos pequeños. Saltéalos en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva virgen hasta que ambos se doren.
- En ese momento, añade el salmón (si te gustan, también puedes poner unos mejillones cocidos y sin cáscara). Saltea todo junto a fuego vivo.
- Una vez hecho el sofrito, agrega unas hojas de perejil, dale un último salteado de unos segundos y resérvalo en un lugar templado.
- Introduce los tagliatelle en una cazuela con agua hirviendo con sal.
- Una vez cocidos, escúrrelos y mézclalos con el salteado de salmón y marisco. El plato se sirve al momento con una pizca de pimienta blanca molida al instante por encima.
Fusilli con gambas y almejas frescas
- En una cazuela, pocha a fuego suave la parte blanca de un puerro y un diente de ajo pelado y muy troceado.
- Cuando el puerro empiece a dorarse, añade una rodajita de pimienta cayena y media docena de almejas.
- Rehoga todo y saca las almejas a un plato según se vayan abriendo. Importante: si alguna no se abre, hay que desecharla (no hay que intentar abrirla, por si acaso).
- Agrega al salteado unas gambas peladas y unas hojas de perejil muy troceadas. Rehógalas durante unos segundos —justo para que la superficie de las gambas cambie de color— y vierte 300 ml de salsa de tomate.
- Cuece la pasta en agua hirviendo con sal durante seis minutos.
- Una vez cocidos los espaguetis, escúrrelos y mézclalos con la salsa de tomate, el salteado de las gambas, las almejas y sus jugos.
- Hay que remover todo el conjunto con los espaguetis cocidos para que se unifiquen los sabores y servir al momento con un poco de perejil recién troceado por encima.
Tallarines con verduras salteadas y salsa de soja
- Corta un diente de ajo en láminas, media cebolla en tiras finas, unas tiras de calabacín y unos trocitos de brotes de puerro.
- Saltéalos en una sartén amplia y a fuego medio con un poco de aceite de oliva durante 15 minutos, hasta que la verdura esté cocinada. Puedes darles un toque de sabor con unas gotas de salsa de soja.
- Cuece los tallarines en una cazuela con agua hirviendo y sal. Comprueba que están cocidos «al dente», escúrrelos y agrégalos al salteado de verduras de la sartén.
- Mezcla, prueba y, si es necesario, dale un último toque de salsa de soja (ojo con la sal). Termina la receta con unas hojas de albahaca recién cortada por encima. ¡Listo!
Mafalda corta con setas silvestres y parmesano rallado
- Pela y corta en láminas finas media cebolleta fresca, 300 gramos de setas silvestres y un par de dientes de ajo.
- Calienta tres cucharadas de aceite de oliva en una cazuela y saltea allí la cebolleta y el ajo.
- Añade las setas limpias fileteadas cuando la cebolleta comience a tomar un color amarillento.
- Cocina el conjunto durante cinco minutos a fuego medio, pon a punto de sabor con un toque de sal y un poco de perejil troceado, y reserva.
- Hierve la pasta en abundante agua con sal. Cuando esté «al dente», escúrrela y sírvela acompañada del salteado de champiñones y cebolleta.
- Puedes rallar un poco de queso parmesano justo en el momento de servir o agregar unas hojas de albahaca fresca con un chorrito de aceite de oliva, para darle unos pequeños toques personales.
Macarrones con champiñones y salsa cremosa de nata
- Pela y corta en láminas finas un par de dientes de ajo y los champiñones lavados.
- Saltea el ajo en una cazuela caliente con el aceite de oliva y, cuando comience a tomar un color amarillento, añade los champiñones fileteados. Rehoga el conjunto durante 30 segundos.
- Vierte medio vaso de vino blanco y espera a que se siga cocinando y se evapore el alcohol.
- Cocina todo durante cinco minutos a fuego medio, agrega 300 ml de nata para cocinar, deja que hierva durante un par de minutos a fuego suave y pon a punto de sabor con un toque de salsa de soja y un poco de cebollino troceado.
- Luego, hierve la pasta durante unos siete minutos. Cuando esté «al dente», escúrrela y mézclala con la crema de champiñones y nata. Espolvorea una pizca de pimientas 5 bayas recién molidas y sirve al instante para que no se enfríe.
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Cómo elegir buena pasta
Consejos prácticos y fáciles de recordar para escoger las opciones más saludables
Por Aitor Sánchez García Consumer 5 de agosto de 2018
La pasta no es un alimento prioritario hoy en día. Si la mayoría de la que consumimos es refinada, habría que desaconsejar su presencia en la dieta y recomendar, en su lugar, más raciones de frutas, verduras, hortalizas y legumbres. Tomamos demasiadas harinas y, por tanto, es preferible consumir garbanzos, boniato asado o una ensalada de zanahoria antes que un plato de macarrones, lasaña, espaguetis… Ahora bien, la pasta es una posibilidad gastronómica como otras tantas y, si nos decantamos por ella, podemos hacerlo de una forma más o menos adecuada. Estas son las pautas para dar con las opciones más saludables.
Pasta seca y pasta fresca, sin diferencias nutricionales
La principal diferencia entre ambas tiene que ver con la conservación. La pasta fresca está hidratada, no se ha secado y, por lo tanto, la tenemos que mantener refrigerada. La ventaja de la pasta seca es que es más versátil y duradera, ya que al eliminarle el agua podemos guardarla en la despensa y despreocuparnos de su fecha de caducidad. Nutricionalmente solo difieren en eso. Cuando nuestra pasta seca se hidrate durante la cocción, tendrá valores nutricionales muy similares a los de una pasta fresca.
Mejor pasta integral, pero ¡cuidado con las salsas!
Desde el punto de vista de la salud, no tiene tanta importancia la elección de pasta seca o pasta fresca, sino escoger una versión integral. Una pasta 100 % integral permitirá amortiguar el efecto de la pasta, hacerla más saciante y también controlar el efecto glucémico que genera.
No obstante, no olvidemos que, aunque elegir la pasta sea importante, lo que de verdad determinará que sea un plato saludable no es solo el tipo de pasta, sino el acompañamiento. De poco sirve elegir espagueti integral, si lo prepararamos a la carbonara. Intente acompañar siempre sus platos de pasta de una buena ración de verduras, siguiendo siempre el criterio de: «se trata de comer verduras con pasta, no pasta con verduras».
Las nuevas pastas de legumbre, ¿son una buena opción?
La pasta que está hecha solo con harina de legumbre es un producto que mantiene la forma tradicional (fideo, espiral, macarrón), pero se diferencia en la procedencia. Es decir: se trata de legumbre triturada en lugar de cereal. Esto conlleva diferencias nutricionales notables, dado que la legumbre tiene más cantidad de fibra que el trigo y también el doble de proteína. Algunas pastas de legumbre tienen menor contenido en fibra respecto a la legumbre entera, ya que se emplean versiones peladas de la misma.
En cualquier caso, no debemos confundir y asumir que comer espirales de legumbres es lo mismo que comer legumbre en plato de cuchara. Al igual que comer pasta convencional no es lo mismo que comer cereales. Hay pequeñas diferencias en cuanto a masticación, saciedad y resultado final del producto.
Con todo ello podemos afirmar que la pasta de legumbre es un recurso más saludable que la pasta de trigo. El mejor consejo: en lugar de sustituir un plato de lentejas por pasta de legumbre, se debe usar en los platos de pasta aquella que esté hecha a base de lentejas.
A la hora de elegir, ten en cuenta la receta
La elección del tipo de pasta que queramos adquirir depende de nuestros objetivos nutricionales o culinarios. No siempre las recetas concuerdan con todo tipo de pasta, al igual que no haríamos -aunque se pueda- una paella con un arroz integral o con un arroz vaporizado.
Si tuviésemos que ordenar y resumir qué pasta comprar siguiendo el criterio de salud, una jerarquización lógica podría ser la siguiente: pasta de legumbre, pasta integral, pasta al huevo, pasta convencional.
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Estas son las principales diferencias entre la pasta de legumbres y la pasta convencional
La pasta de legumbres tiene características nutricionales interesantes y algunas ventajas gastronómicas frente a la pasta de trigo, aunque no puede sustituir a un plato de legumbres y su precio es más caro
Por Miguel Ángel Lurueña Martínez Consumer 14 de junio de 2025
a pasta de legumbres gana presencia en los supermercados. Aunque su imagen es similar a la pasta de trigo, su sabor, sus propiedades y sus nutrientes son distintos; también su precio. En las siguientes líneas detallamos cuáles son las principales diferencias con la pasta convencional, el papel que pueden tener en la dieta de las personas que sufren trastornos asociados al gluten y qué debemos saber antes de comprar.
🤔 ¿Es mejor la pasta de legumbres que la pasta convencional?
Es inevitable comparar la pasta de legumbres con la de trigo. Si nos fijamos en la composición nutricional, veremos que en algunos elementos las diferencias son escasas, al menos desde el punto de vista cuantitativo: el aporte de energía, de grasas o de azúcares. Pero hay importantes diferencias en otros aspectos.
- Por ejemplo, la pasta de legumbres contiene menos hidratos de carbono, debido a su menor contenido en almidón, algo que se podría decir que es positivo porque no es un compuesto de gran interés nutricional.
- Además, el aporte de proteínas y de fibra es mucho mayor en la pasta de legumbres.
También hay importantes diferencias desde el punto de vista cualitativo. Las proteínas de las legumbres resultan interesantes por su valor biológico, especialmente si hablamos del garbanzo o de la soja. La pasta de legumbres también destaca por su contenido en micronutrientes, sobre todo si nos fijamos en minerales como el hierro, que destaca en la pasta de lentejas o en la de garbanzos.
💰 ¿Cuánto cuesta?
Más allá de la composición, también es interesante tener en cuenta otros aspectos como el precio, sobre todo para compararlo frente al de las legumbres y la pasta convencional. La tarea no es sencilla, porque puede haber importantes diferencias según la variedad de legumbre, la marca o el tipo de producto.
Por ejemplo, el precio de un kilo de garbanzos puede estar comprendido entre 1,9 y 4,2 euros. Para hacernos una idea, podemos utilizar valores promedio y hacer comparaciones entre la pasta convencional, la pasta de garbanzos y los garbanzos, tomando como referencia un kilo de producto:
- Pasta convencional: 2,4 euros.
- Garbanzos: 3 euros.
- Pasta de garbanzos: 8 euros.
☝️ Un kilo de pasta de garbanzos cuesta casi cuatro veces más que un kilo de pasta convencional y casi tres veces más que un kilo de garbanzos.
En definitiva, es un producto interesante desde el punto de vista nutricional, con mejores propiedades que la pasta convencional. Sin embargo, nos va a salir más cara y no sustituye a un plato de legumbres.
🍝 ¿Podemos tomar estas pastas si sufrimos trastornos asociados al gluten?
Las personas que sufren trastornos asociados al gluten, como celiaquía o sensibilidad al gluten no celiaca, deben seguir de forma estricta una dieta libre de este compuesto. Para ello deben evitar alimentos elaborados a partir de cereales como el trigo, que contienen gluten de forma natural, así que no pueden comer pasta convencional.
Por fortuna, disponen de algunas alternativas, como la pasta de legumbres, ya que estos vegetales están naturalmente libres de gluten. Eso sí, hay que tener en cuenta que las legumbres y la pasta que se elabora con ellas se pueden contaminar con gluten durante alguna parte de la cadena alimentaria. Por ejemplo, durante la recolección o el almacenamiento, unas lentejas podrían acabar mezclándose con granos de trigo. O durante la fabricación, una pasta de garbanzos podría contaminarse con polvo procedente de harina de trigo, si el proceso se realiza en las mismas instalaciones y no se toman medidas para evitarlo.
Por eso, si necesitamos seguir una dieta libre de gluten, no basta con elegir productos como la pasta de legumbres. Además conviene comprobar que están respaldados por algún tipo de aval que nos garantice la ausencia de ese compuesto, como el icono de la espiga barrada, que es el sistema de licencia europeo para los productos sin gluten.
👉 Qué saber antes de comprar pasta de legumbres
Para tener una idea de las características de la pasta de legumbres, conviene valorar varios aspectos importantes.
- Aporte nutricional. Resulta más interesante que la pasta convencional, pero no es equiparable a comer legumbres.
- Características organolépticas. La pasta de legumbres puede resultar más atractiva que las legumbres para cierto público, como los niños que rechazan estas últimas, pero tiene un sabor característico a legumbre —aunque se puede modificar con salsas o aliños— y su textura puede resultar menos atractiva que la de la pasta convencional por ser más frágil y menos gomosa.
- Tiempo de preparación. La pasta de legumbres permite obtener de forma sencilla buena parte de los nutrientes interesantes que aportan las legumbres, dado que se prepara de forma fácil y mucho más rápida que las legumbres. La pasta de garbanzos se cuece en cuatro minutos, frente a los 60 minutos que requieren los garbanzos.
- Conservación. Una vez preparada, la pasta de legumbres se debe conservar del mismo modo que la convencional. Es decir, debemos mantenerla en el frigorífico y consumirla cuanto antes (mejor durante las primeras 24 horas). Eso sí, sus características organolépticas sufren más deterioro, especialmente la textura, que queda más seca y frágil frente a la convencional.
- Precio. La pasta de legumbres resulta notablemente más cara que las legumbres y que la pasta convencional.
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«La pasta engorda» y otros mitos sobre este alimento cotidiano
¿Es mejor la pasta sin gluten? ¿Y la integral? ¿Es cierto que la pasta engorda? ¿Puedo comerla todos los días? En este artículo repasamos las verdades y mentiras sobre uno de los alimentos más apreciados del mundo
Por Verónica Palomo Consumer 10 de febrero de 2023
a pasta, posiblemente el plato más popular y versátil del mundo, es un alimento muy nutritivo que colma de energía. A pesar de ser la comida favorita de una gran parte de la población, existen muchos mitos y dudas a su alrededor. Los aclaramos en las siguientes líneas.
❌ La pasta fresca es mejor que la seca
Falso. Ambas, en un primer momento, siempre comienzan siendo frescas. La única diferencia es que la seca pasa por un proceso de deshidratación, que consiste en eliminar el agua de un alimento con el uso del calor.
Este proceso permite que se conserve durante más tiempo, pero no deteriora las propiedades nutricionales de la pasta. Así, la pasta seca puede durar meses en una bolsa y la fresca debe consumirse en 3-5 días. Influye también en su tiempo de cocción. La dura necesita de 8 a 10 minutos y la fresca está lista en 3-4 minutos.
❌ La pasta engorda
Falso. El componente mayoritario de la pasta son los hidratos de carbono (82 %), seguidos de la proteína (14 %) y las grasas (1 % – 2 %). Debido a esta gran cantidad de hidratos, un plato de pasta con tomate, sin parmesano ni carne, nos aporta unas 400 kcal, lo que aproximadamente supone 20 % de las calorías que necesita una persona al día.
Pueden parecer muchas, pero por sí mismo el carbohidrato no engorda, lo que engorda es el exceso de calorías que no quema nuestro cuerpo. Si las calorías que ingiere una persona que no incluye carbohidratos en su dieta son las mismas que una que sí los ingiere, la pérdida de peso será la misma.
No hay que cuidarse tanto del carbohidrato en sí, sino del exceso de calorías que no quemamos. Si se come de manera saludable, la pasta en sí no es la responsable de los kilos de más, aunque sí los ingredientes y salsas que se añaden (queso, mantequilla, beicon, chorizo…).
✅ La pasta integral es más saludable
Verdadero. La pasta que no es integral y que se denomina blanca se elabora con carbohidratos refinados (harina blanca), lo que significa que en el proceso se despoja de algunos nutrientes. La pasta integral se elabora a partir del grano de trigo entero (con cáscara y germen). Por ello la pasta integral aporta muchos más nutrientes (y un menor índice glucémico) que la pasta blanca.
Ambas tienen aproximadamente las mismas calorías, pero la pasta integral tiene más fibra y minerales, como el magnesio, el hierro y el zinc. Por otra parte, la velocidad de absorción de ambas también es diferente. La blanca es de absorción rápida y la integral, lenta. Sus carbohidratos son más difíciles de digerir, por lo que va soltando energía poco a poco, sacia más y mantiene un nivel constante de azúcar en sangre.
✅ Hay diferentes calidades de pasta
Verdadero. Una pasta de buena calidad no se deforma ni se deshace al hervirla y deja el agua de cocción limpia e incolora. Una vez cocida, es firme y absorbe fácilmente jugos y salsas.
El color amarillo de la pasta seca nos da una pista de la calidad, ya que la pasta de mejor calidad se elabora exclusivamente con sémola de trigo, también conocido como trigo duro. Se trata de una especie distinta del trigo blando (con el que se hace el pan), con granos de color amarillo ámbar, una tonalidad que quedará reflejada en la pasta.
Otro indicador de su calidad es el contenido de proteínas que contiene la pasta. Si está entre el 12,5 % y el 15 % significa que la sémola utilizada es buena.
❌ La pasta sin gluten es mejor
Falso. Es la mejor opción para las personas celiacas o con intolerancia a esta proteína del trigo, pero la pasta sin gluten no es más saludable que otros tipos de pasta, ya que su perfil nutricional es muy similar y lo único que cambia es la lista de ingredientes.
Es más, en ocasiones, puede significar una desventaja. La ausencia de gluten, que actúa como aglutinante y, por tanto, ayuda a darle forma y a crear una textura masticable, se tiene que sustituir y muchas veces se hace con otras harinas de peor calidad. Un estudio del Instituto de Investigación Sanitaria de La Fe de Valencia analizó 654 productos sin gluten y encontró que su composición contenía más lípidos y grasas saturadas que las versiones convencionales.
✅ Una vez cocinada, hay que conservarla bien
Verdadero. Lo idóneo es comer siempre la pasta recién hecha. Si sobra, por seguridad, es fundamental que el sobrante se conserve siempre en el frigorífico en un recipiente hermético, que evite que entre aire y la pasta se seque. Lo conveniente es que este recipiente sea de cristal y que se coma al día siguiente (en el caso de que sean sobras con salsa que lleve carne u otros ingredientes).
La pasta solo cocida puede guardarse algún día más. La culpable de que haya que tener tanto cuidado es una bacteria que se llama Bacillus cereus, un microorganismo cuyas esporas son capaces de resistir la cocción. No es común que ocurra, pero si nos llega un producto contaminado, lo cocinamos y después se mantiene a temperatura ambiente, las esporas pueden proliferar, ya que a temperaturas por encima de los 15-20 °C los microorganismos se reproducen con facilidad.
❌ Conviene comer pasta todos los días
Falso. Los hidratos de carbono deben aportar entre el 50-60 % del total de la ingesta calórica del día. Eso quiere decir que si tenemos en cuenta esta ingesta, sí que se pueden comer todos los días hidratos, pero eso no quiere decir que se correspondan siempre con pasta. Los nutricionistas recomiendan que se combinen con otros cereales: pan, arroz o cereales en general. Cada organismo es diferente. No es lo mismo un deportista o una persona joven que realiza una actividad intensa que una persona sedentaria.
Cuando comemos pasta (blanca) los carbohidratos se descomponen en glucosa, que entra en nuestro torrente sanguíneo y se absorbe en las células del cuerpo, usándose para producir energía. Pero el exceso se almacena para utilizarlo cuando haya déficit. Esto funciona perfectamente con la actividad física intensa, pero no en una persona sedentaria, hipertensa, con sobrepeso o con diabetes. Estas personas deben ser siempre precavidas con la cantidad de carbohidratos refinados que tomen.
✅ La pasta al dente reduce su índice glucémico
Verdadero. Y también sacia más. Al dente quiere decir dejar la pasta un poquito dura (al diente). Hay que cocinarla de tal forma que se necesite masticar y que no esté blanda. Para eso hay que retirarla del fuego cuando esté firme. Cuando la pasta está pasada de cocción se digiere peor, ya que suelta más almidón, que se transforma en azúcar.
Por ello, cuando la cocinamos al dente estamos bajando el índice glucémico de la pasta y convirtiéndolo en un plato más saludable. Al estabilizar estos picos de glucosa en la sangre, el alimento saciará más y, en consecuencia, no tendremos tanto apetito al poco de haber comido.






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