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Todo sobre la tortilla de patata
Trucos para hacer una tortilla de patatas perfecta
La temperatura del aceite, el tipo de patatas o el modo de batir los huevos son algunos de los secretos para hacer una exquisita tortilla de patatas. Te contamos los principales trucos
Por Peio Gartzia Consumer 6 de julio de 2024
La tortilla de patatas es una de las joyas de la gastronomía de nuestro país. Aunque es una receta muy simple, que solo lleva tres ingredientes, hay tantas versiones como cocineros: más grandes o más pequeñas, muy cuajadas o muy jugosas, con las patatas cortadas de una manera o de otra… Los resultados pueden ser muy diversos. Aun así, hay trucos clave que sirven para todas las versiones, como la importancia de elegir las patatas adecuadas o la forma en que se mezclan los ingredientes para evitar malos resultados. A continuación recopilamos los trucos más importantes para conseguir una tortilla de patatas perfecta y te explicamos cómo hacerla, paso a paso.
Tortilla de patatas: dos claves antes de empezar
La tortilla de patata se elabora con tres ingredientes: patata, huevo y aceite, si bien admite la incorporación de otros, como cebolla, pimiento e incluso chorizo o pescado. La tortilla murciana o la paisana son dos ejemplos de esto último, aunque este artículo se ciñe a la receta original.
🥔 Los ingredientes
El secreto de una tortilla perfecta está en los ingredientes. Es importante contar con buen género:
- Patatas de calidad (la variedad, Monalisa).
- Huevos de tamaño medio.
- Aceite bien elegido, ya sea de girasol o de oliva, pero de baja graduación para que no transfiera un excesivo sabor a la patata.
🍳 La sartén
Para cocinar la patata, es preciso tener una buena sartén, amplia y en buen estado. Son muy apreciadas las sartenes de hierro, sobre todo si se cocina con fuego de gas. Si cocinamos con vitrocerámica o inducción, lo mejor es una sartén antiadherente de buen tamaño, que facilitará también el cuajado y volteo de la tortilla.
Tortilla de patatas, paso a paso
- Preparación
- Pela las patatas y córtalas en láminas finas.
- Vierte aceite en la sartén y caliéntala a fuego medio.
- Cuando el aceite esté caliente, agrega las patatas.
⚠️ Una advertencia: si se colocan las patatas con el aceite aún frío, absorberán mucho aceite; si por el contrario, se ponen las patatas en un aceite demasiado caliente, se tostarán en exceso y con mucha rapidez, quedando cocinadas por fuera y crudas por dentro. La clave está en introducir la patata en el aceite caliente, pero no humeando. Así se hará de una manera más suave (a esta técnica se la denomina confitar).
- Cocinar y mezclar
- Hay que cocinar las patatas poco a poco. Cuando estén blandas y ligeramente doradas, sácalas de la sartén con ayuda de una espumadera. Ponlas sobre un colador o un escurridor, así no quedarán aceitosas. Una vez que las patatas estén confitadas, cocinadas y sin sal, déjalas templar.
- Mientras, bate los huevos en un bol amplio. Es importante mezclar la yema y la clara hasta conseguir una consistencia líquida, pero sin que llegue a hacer espuma. De esta manera, cuando cuaje la tortilla quedará más jugosa.
🤫 Un secreto: si se bate el huevo hasta que haga espuma, se cuajará con más rapidez y la tortilla se secará.
- Mezcla la patata cocinada con los huevos batidos, remueve y pon a punto de sal. Así tendrás lista la mezcla para cuajar.
😉 Un truco: cuando hagas esto, la patata debe estar apenas templada; si añades el huevo cuando aún esté caliente, comenzará a cuajarse demasiado rápido, incluso antes de llevar la mezcla a la sartén, por lo que la tortilla puede quedar muy seca.
- Cuajar la tortilla
- Coge la sartén antiadherente para cuajar la tortilla. Vierte un hilito del aceite que has usado para cocinar las patatas y deja que la sartén se caliente bien.
- Cuando el aceite empiece a humear, echa la mezcla de huevo y patata, espera unos cinco segundos y mueve la sartén para que la tortilla no se pegue. Es preferible dar un movimiento de vaivén en vez de introducir una espumadera o espátula.
- Baja la potencia del fuego y, con la ayuda de una espumadera o un tenedor, se trabajan los bordes para que la tortilla adquiera su forma redondeada tan característica.
- Dar la vuelta
- Cuando tengas la sensación de que la parte en contacto con el fuego está cuajada y aguanta su peso, coloca un plato o tapa que encaje en la sartén y dale la vuelta a la tortilla con cuidado (pero de una manera decidida).
- Devuelve la tortilla a la sartén y ponla sobre el fuego a potencia media.
- Si la tortilla es muy gruesa, se puede pinchar con un tenedor para que el calor penetre en ella.
😉 Dos consejos: primero, que la tapa o plato que se use sea del mismo diámetro que la sartén, para que no se resbale la tortilla; el segundo, no hacer este movimiento sobre el fuego, ya que si se derrama algo de huevo, se ensuciará mucho la cocina.
¿Cuánto engorda una tortilla de patatas?
No se puede decir que la tortilla de patatas engorde, pero conviene controlar el tamaño de la ración que te sirvas y, además, puedes probar a cocinarla más ligera
Por EROSKI Consumer 11 de diciembre de 2022
De entre los alimentos irresistibles, la tortilla de patatas ocupa un lugar destacado. No hay adulto o niño que no disfrute con ella, y por ello es una de las preparaciones con más éxito, sobre todo en España, donde es un plato clásico. Sin embargo, muchas personas se cuestionan si esta delicia puede contribuir a ganar peso con el paso de los años. No hay estudios bien diseñados para responder con rigor a esta interrogante, pero es posible hacer suposiciones (fundadas) al respecto. Como se verá, existen motivos para no preocuparse y disfrutar, en su justa medida, de esta exquisitez.
¿Engorda la tortilla de patatas? Qué dice la ciencia
Para saber si un alimento concreto puede generar un aumento de peso a largo plazo, o si lo produce en mayor medida que otro, se deben realizar estudios científicos bien diseñados y en humanos.
Aunque no es factible hacer esta clase de análisis para todos los alimentos, sí se dispone de ellos para productos como los frutos secos o las bebidas azucaradas. Gracias a ellos se sabe que consumir frutos secos no aumenta el riesgo de obesidad, pese a su elevado contenido calórico, mientras que tomar a menudo bebidas azucaradas puede hacer ganar varios kilos al año.
No obstante, no existen investigaciones que hayan evaluado el papel de la tortilla de patatas en el peso corporal. Esto lleva a hacer elucubraciones, que en ningún caso pueden tomarse como conclusiones científicas, aunque sí como planteamientos razonables.
¿Cuántas calorías tiene una tortilla de patatas?
No hay una receta única para la tortilla de patatas, por lo que resulta muy aventurado afirmar que existe un número concreto de calorías en esta receta.
Así, si la proporción de patatas, de huevo y de aceite de oliva aumenta, variará de forma notable el contenido calórico del resultado final. Es más, las calorías serán mayores o menores en función del tamaño al que se corten las patatas o la cebolla o de la potencia a las que se frían. También se incrementarán, sin duda, si se toma la tortilla junto a una gran ración de pan (mejor, integral).
Diferentes fuentes indican que 100 gramos de tortilla de patatas contienen entre 120 y 160 kilocalorías. A partir de estas cifras se pueden hacer algunas suposiciones, tal y como se amplía a continuación.
👉 Tamaño de la ración
Se saben, de forma aproximada, las calorías por cada 100 gramos de tortilla de patatas. Pero la ración de consumo habitual no es de 100 gramos. Aquí hay que enfrentarse a un nuevo problema, dado que el tamaño de la ración no es estándar: hay personas que toman una gran cantidad y otras que la comen con moderación.
- Se puede establecer una media de entre 120 y 150 gramos como medida razonable de consumo, de lo que es posible deducir que un plato de tortilla aporta unas 190 kilocalorías.
- Si se suman las 80 kilocalorías que presentan 35 gramos de pan integral (buena parte de la población acompaña la tortilla con pan), se tiene un total de 270 kilocalorías. Suponen menos del 15 % de las calorías que se establecen como cantidad diaria orientativa de consumo diario para la población, por lo que no se está ante una situación preocupante.
Es preciso insistir, llegados a este punto, en que cuanto mayor sea la ración del alimento que se sirva, mayor cantidad se comerá. La tortilla de patatas, quizá por su contenido en sal, quizá por la exquisita mezcla de ingredientes, es un alimento muy sabroso al que cuesta resistirse. Por ello, resulta conveniente tener presente que si la ración es grande, se tomará más cantidad de alimento, pero también de calorías, que pueden ir a parar a las reservas grasas de la persona.
👉 Fritura
Otro punto crítico, además del tamaño, es cómo cocinamos la patata. Depende del tipo de aceite utilizado, de si la escurrimos bien tras la fritura… Pero no cabe duda de que una fritura bien hecha es menos calórica que cuando se realiza mal.
¿Alimento con una alta densidad energética?
En 2007, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF), preocupado por el hecho de que la obesidad incrementa el riesgo de padecer cáncer, determinó cuándo se debe sospechar del papel de un alimento en la promoción de la obesidad. Asimismo, explicó que es posible que un alimento aumente las posibilidades de ganar peso corporal, si presenta una alta densidad energética.
¿Y cuándo se habla de alta densidad energética? El WCRF considera que un alimento tiene una alta densidad energética, si su contenido energético oscila entre 225-275 kilocalorías por 100 gramos (una «norma» que no se aplica a los frutos secos).
Teniendo en cuenta que 100 gramos de tortilla de patatas no aportan, en general, más de 160 kilocalorías por 100 gramos (aunque varía en función de la receta), no se puede clasificar a este plato como de alta densidad energética.
Sí es preciso decir, sin embargo, que con frecuencia se añade demasiada sal a la tortilla. Así, mientras que el Ministerio de Sanidad asegura que un alimento presenta un alto contenido en sal si 100 gramos de dicho alimento contienen más de 1,25 gramos de sal, muchas tortillas de patatas superan esta cifra. Reducir la cantidad de sal que se toma es algo que siempre debemos tener presente.
Cómo hacer una tortilla de patata más ligera
A pesar de que no es uno de los alimentos con más densidad energética, la tortilla de patatas se puede cocinar de manera más ligera (y saludable). ¿Cómo? Algunas propuestas son las siguientes:
👌 No frías las patatas
Si en lugar de freír las patatas, se cocinan en el microondas, se utilizará menos aceite, lo que disminuye la grasa.
👌 Añade más huevo
Si se usan más huevos, harán falta menos patatas. La tortilla, además, saldrá más jugosa.
👌 Ponle más cebolla (y fríela con poco aceite)
Al emplear un poco más de cebolla se puede reducir la cantidad de patata. Y, además, al freírla con muy poco aceite, se disminuye la cantidad de grasa final.
👌 Utiliza aceite de primera calidad
Es esencial usar aceite de calidad y escurrir muy bien las patatas tras haberlas frito (si no se hacen en el microondas).
Al freír la tortilla, con echar unas gotas de aceite en una buena sartén antiadherente será suficiente para que la tortilla se haga perfectamente.
Cinco maneras de mejorar y darle vida a una tortilla francesa
¿Pocos ingredientes en la nevera? Apunta estas ideas sencillas para dar nuevos matices, sabor y textura a uno de los platos más rápidos y fáciles de hacer en casa
Por Peio Gartzia Consumer 13 de abril de 2024
La tortilla francesa es un clásico de las cenas con más prisa que ingredientes. Es el típico recurso del que se echa mano cada vez que llegamos tarde a casa y tenemos que improvisar una cena. A pesar de su sencillez, resulta una receta muy nutritiva. Y si le dedicamos un poco de imaginación y una pizca más de tiempo, podremos conseguir nuevas y sabrosas variantes con resultados estupendos. A continuación te contamos cómo hacer una tortilla francesa básica y te damos cinco ideas de rellenos para darle más sustancia, textura y color.
Tortilla francesa: los básicos
La tortilla francesa no tiene más secreto que utilizar huevos frescos, una sartén en buenas condiciones para que no se pegue, una temperatura media y continua para que el cuajado sea uniforme, agregar sal cuando el huevo esté semicuajado y tener un poco de habilidad para darle forma. En general, se utilizan dos huevos batidos por persona.
Para elaborar esta rica tortilla, los pasos son los siguientes:
- Bate los huevos sin sal y sin que hagan espuma en exceso.
- Calienta una sartén a temperatura media con muy poca grasa. Bastarán unas gotitas de aceite de oliva o una cucharadita de mantequilla.
- Vierte los huevos batidos y, con una espátula, muévelos de forma circular. También hay que mover la sartén para que el huevo batido se extienda por toda la superficie y comience a cuajarse. En ese momento, cuando el huevo ya ha empezado a cuajarse, se pone a punto de sal.
- Voltea la mitad de la tortilla sobre sí misma y, poco a poco, con ayuda de una espátula o con una espumadera, se va dando forma a la tortilla.
- Una vez enrollada sobre sí misma, se terminará de cuajar de manera uniforme dando las vueltas a la tortilla las veces que sean necesarias, hasta que quede dorada según el gusto.
Tortilla francesa con relleno o guarnición
Si tenemos más ingredientes en la nevera y un poco de tiempo para cocinar las tortillas francesas, las podemos rellenar. El relleno o guarnición se agrega cuando la tortilla está semicuajada y antes de envolverla sobre sí misma. Así, cuando le demos forma de rollito, la guarnición quedará en el interior, encerrada en la figura ovalada de la tortilla francesa.
Las guarniciones que no necesitan cocinado se agregan sin más, troceadas en el interior. Si, en cambio, queremos añadir otro tipo de ingredientes que necesiten un cocinado previo —como vegetales, setas o marisco—, haremos primero la guarnición y la escurriremos bien para que no tenga exceso de jugos, que harían difícil el cuajado de la tortilla. Después, sí, se agrega antes de envolverla sobre sí misma.
Las siguientes son cinco guarniciones deliciosas y muy fáciles de incorporar:
🍳 1. Tortilla francesa rellena de jamón y queso
Añade al centro de la tortilla semicuajada unos daditos de queso cremoso y unos trocitos de jamón york (o jamón serrano en tiras finas). Así, una vez formada la tortilla, el queso se fundirá en su interior.
💡 Un consejo: si utilizas jamón serrano, no es necesario echar sal al huevo.
🍳 2. Tortilla francesa rellena de bonito
Escurre el bonito del aceite o de los jugos de la conserva y agrégalo a la tortilla. Esta tortilla se puede acompañar también con trocitos de pimientos asados o de tomate fresco pelado y cortado en dados, con los que se conseguirá una combinación fresca y nutritiva.
🍳 3. Tortilla francesa rellena de setas y calabacín
Saltea primero las setas y los calabacines con unos dientes de ajo y una pizca de cebolla. El corte de las verduras puede ser en tiras finas o trocitos diminutos. Una vez salteados, se ponen a punto de sal y se colocan en un colador para que escurran los jugos y evitar así que impidan cuajar la tortilla. Agrégalos a media cocción de la tortilla, justo antes de doblarla.
🍳 4. Tortilla francesa con gambas y espárragos verdes
Saltea los espárragos en tiras finas con un diente de ajo. Cuando estén cocinados, añade las gambas peladas y dales un toque de vino blanco a fuego fuerte en la sartén, para que la cocción sea rápida y se evaporen los jugos. Este salteado de verduras y marisco es uno de los más sabrosos que hay para rellenar una tortilla francesa.
🍳 5. Tortilla francesa con bacalao y pimiento verde
Para hacer esta tortilla se utiliza bacalao desalado y bien escurrido. Primero, prepara un salteado de pimiento verde y cebolla. Una vez cortada toda la verdura de forma superfina, cocina a fuego suave hasta que la cebolla esté casi caramelizada.
Después, agrega el bacalao desalado, desmigado y escurrido, que se terminará de cocinar con el calor del salteado. Todo ello se escurre bien (para quitar los jugos) y se añade a la tortilla antes de envolverla. El resultado es espectacular.
Cómo elaborar una tortilla de patatas chips
Elaborar una tortilla de patatas chips, además de fácil y sorprendente, puede sacar de un apuro en una cena o aperitivo
Por EROSKI Consumer 13 de junio de 2025
Las tortillas se pueden elaborar con casi cualquier ingrediente. Esto se comprueba a menudo cuando no se tiene mucho tiempo para cocinar y se improvisa una tortilla rápida. También cuando se echa un vistazo a la nevera o a la despensa y se cogen los huevos, el aceite, la sal, una sartén y se formula una pregunta: “¿De que queréis que haga la tortilla?”. En ese momento, surgen todas las posibilidades, según los más variados gustos personales: de jamón, de pechuga de pavo, de chorizo, de espárragos trigueros y gambas, de acelgas, champiñones… Además de la consagrada tortilla de patatas. Pero esta también cuenta con sucedáneos, como la tortilla de patatas chips, donde las patatas frescas se sustituyen por patatas fritas de bolsa. El resultado es una tortilla crujiente, fácil y sorprendente, que puede salvar de un apuro en una cena improvisada o un aperitivo.
Tortilla caprichosa de emergencia
La tortilla admite casi todas las combinaciones imaginables. El resultado depende, sobre todo, del tiempo disponible y del fondo de nevera o despensa. Pero hay una tortilla que en la culinaria española es intocable. Ese hueco lo ocupa la tortilla de patatas.
La tortilla se puede elaborar con un sinfín de combinaciones imaginables
Entre otras, puede elaborarse con o sin cebolla, rellena o sin rellenar, pero lo que gusta y se espera de ella es que quede jugosa, con grosor suficiente y textura dulce. Una tortilla con una equilibrada mezcla de patata cortada en cuadrados pequeños o rodajas, frita a fuego suave casi confitada, escurrida de aceite y mezclada con el huevo batido para que al cuajarla quede al gusto de cada uno. Hay a quien gusta casi deshecha en su interior o con el huevo bien cocinado y más seca.
Su elaboración es casi sagrada y su presentación refleja en gran medida la pericia de la persona que la cocina: si sabe hacer una buena tortilla de patata, sabe hacer casi cualquier receta.
Y de pronto aparece la tortilla 2.0, la tortilla de emergencia, la de los pisos de estudiantes, la que refleja que apetece una tortilla diferente, sin espumas ni sifones, sin deconstrucciones, pero tortilla de patata, rápida, fácil, sorprendente y diferente: la tortilla de patatas chips.
Utilizar un aperitivo «de bolsa» puede resultar sorprendente y curioso para probar, al menos, una vez. A partir de ahí, se decide si entra en el recetario de caprichos o se destierra por infame copia de una tortilla de patatas insustituible.
Su elaboración paso a paso
Para elaborar una tortilla de patatas chips, se emplea una bolsa de este tipo de patatas, lisas u onduladas, según el gusto. Usar patatas lisas consigue como resultado una tortilla con crujiente interior muy apetecible.
La tortilla de patatas chips puede contemplarse como un plato del recetario de caprichos para momentos concretos
Se procede de la siguiente manera: se baten los huevos, se trocean las patatas chips sobre el huevo batido, pero no en exceso, y se cuaja de inmediato en una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva. Al hacerlo rápido, se consigue que la tortilla mantenga el toque crujiente una vez elaborada. De igual modo, se ha de consumir al instante, ya que pasado un tiempo la humedad del huevo empapa la patata y la tortilla pierde su textura crujiente.
Las patatas chips onduladas, debido a su grosor, pueden «sustituir» a la patata natural. Se procede de la siguiente manera: se ponen a remojo cubiertas de leche o de un caldo de ave durante 5 minutos, de forma que se rehidratan ligeramente, se escurren, se mezclan con el huevo batido, se cuaja la mezcla en una sartén antiadherente caliente con unas cucharadas de aceite de oliva. El resultado es una tortilla más similar a la tortilla de patatas original.
TORTILLAS CON ESTILO
La propuesta de tortilla de patatas chips se concluye con tres recomendaciones:
- No comparar las tortillas: cada tortilla tiene su estilo, su momento y su público.
- No conviene agregar sal al huevo, ya que las patatas chips ya están saladas.
- Si ha gustado la idea, se puede probar a elaborar tortilla de patatas chips con las distintas variedades de sabores a la venta en el mercado. Todo un mundo de posibilidades gustativas.
Cómo elaborar una sabrosa tortilla de patata rellena
El relleno puede estar compuesto de vegetales fríos, quesos fundidos e, incluso, de alguna mermelada dulce, a gusto del comensal
Por EROSKI Consumer 25 de enero de 2025
La elaboración de una tortilla de patata es un reto al que toda persona aficionada a la cocina se debe enfrentar. El procedimiento siempre es el mismo: freír las patatas, ligarlas con el huevo batido y, a fuego moderado, esperar a que cuaje. El resultado depende de la mano de la persona que la cocina. Además, en función de los ingredientes adicionales que se añaden, como cebolla u otros, el gusto de la tortilla cambia por completo.
¿Cómo prepararla?
Una tortilla es mucho más que huevo y patata. Se puede rellenar con diferentes ingredientes, según el gusto de quien la cocine. Los métodos son dos:
- Cocinar una tortilla gruesa: se elabora una tortilla de patata de modo tradicional y se corta por la mitad. Ambas partes se separan y, sobre la base, se coloca el relleno y se tapa con la otra mitad. Este método está indicado para tortillas vegetales y otras que contengan mayonesa o productos fríos.
- Cocinar dos tortillas finas: se elaboran dos tortillas finas de patata. Una de ellas tiene que cuajar por las dos partes, mientras que la otra sólo se cuaja por un lado. Esta última se coloca en la sartén y, sobre la parte no cuajada, se agrupan en el centro los ingredientes del relleno. Se tapa con la otra tortilla y se cocina el conjunto hasta que los laterales se sellen. Cuando esté hecha, se retira de la sartén y se deja reposar unos instantes. Este método se realiza, sobre todo, cuando el relleno contiene queso, para que se funda por completo.
Rellenos muy variados
Para elaborar con una tortilla gruesa:
- Surimi: palitos de cangrejo o surimi desmigado con mayonesa.
- Vegetal: lechuga, tomate en rodajas finas, espárragos y mayonesa.
- Vegetal mixta: lechuga, tomate en rodajas finas, mayonesa, atún y jamón york.
- Vegetal con surimi: lechuga, tomate en rodajas finas, mayonesa y palitos de cangrejo desmigados.
- Atún con tomate: atún en conserva desmigado con salsa de tomate casera y un poco de mayonesa.
- Salmón: lechuga, espárragos, mayonesa y lonchas de salmón ahumado.
Para elaborar con dos tortillas finas:
- Mixta: jamón york y queso en lonchas.
- De espinacas: espinacas salteadas con trocitos de jamón serrano y queso en lonchas.
- De pimientos: pimientos rojos y verdes asados, con un poco de salsa de tomate casera.
- De champiñones y setas: champiñones y setas salteadas, con un poco de ajo y queso en lonchas.
- Chistorra y queso: chistorra frita y desmigada, con queso en lonchas.
- De queso: queso crema.
Tortilla sin huevo
Para preparar una tortilla sin huevo hay que seguir los mismos pasos que con una tortilla convencional. La única diferencia es que el huevo se sustituye por una mezcla de harina de garbanzo y agua.
Si se desea preparar una tortilla de patata de esta manera, mientras se fríe la patata, en un recipiente se mezclan la harina de garbanzo y el agua hasta conseguir una textura similar a la de un huevo batido. Se añade un poco de sal y se bate. Una vez que las patatas estén fritas, se retira el aceite y se agrega esta mezcla.
El huevo se sustituye por una mezcla de harina de garbanzo y agua
Si se prefiere una tortilla francesa, el proceso es también sencillo. Se vierte un poco de aceite en la sartén, se añade la mezcla que sustituye al huevo y se remueve para evitar que se queme y el interior quede bien hecho. Para que la tortilla no se rompa, conviene dejarla reposar unos instantes tras sacarla de la sartén.
Algunas curiosidades sobre el huevo
El consumo de huevos está contraindicado para las personas que padecen de piedras en la vesícula biliar o litiasis biliar, ya que puede conducir a un cólico. En su caso, se restringen las grasas en general, no sólo la procedente del huevo, puesto que este alimento no es malo para el hígado. Ésta es una afirmación que carece de rigor científico.
Durante años, organismos nacionales e internacionales relacionados con la salud y la nutrición establecieron guías en las que se restringía el consumo de huevos dado su alto contenido de colesterol: “no más de tres yemas a la semana”, “máximo dos huevos enteros por semana…”. Eran algunas de las recomendaciones para prevenir y tratar la hipercolesterolemia como factor de riesgo cardiovascular. Sin embargo, según resultados de múltiples publicaciones científicas actuales, esas recomendaciones de consumo se han modificado. El verdadero factor que influye en la colesterolemia o en los niveles de colesterol en sangre es el balance entre las grasas insaturadas y saturadas, más que la ingesta de colesterol.
Respecto a la sensibilidad al huevo, es uno de los alimentos más alergénicos para los niños. Esta capacidad se concentra sobre todo en la albúmina, una de las proteínas de la clara, aunque también se puede desarrollar alergia a la yema. Cuando se detecten los primeros síntomas, hay que excluir de la dieta el huevo, sus derivados y los productos que contengan alguno de sus componentes.






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