Alimentación y Nutrición
Radiografía de nuestra dieta: ¿cómo comemos en España?
Radiografía de nuestra dieta: ¿cómo comemos en España?
Un estudio de la Fundación EROSKI arroja conclusiones agridulces sobre cómo nos alimentamos en España: nuestra intención es buena a la hora de comprar, pero no alcanzamos las recomendaciones nutricionales oficiales
Por Verónica Palomo en Consumer el 10 de febrero de 2026
España es sinónimo de buen comer. Nuestra gastronomía es uno de los grandes atractivos del país y, sin duda, un motivo de orgullo para cada una de las comunidades autónomas. Nuestro país ocupa el tercer puesto entre las naciones con mejor comida del mundo, según el ranking anual de TasteAtlas, elaborado a partir de las valoraciones de miles de usuarios. Sin embargo, una cosa es la reputación gastronómica y otra muy distinta la realidad cotidiana de lo que comemos en nuestros hogares.
Con el objetivo de analizar esa realidad, la Fundación EROSKI ha elaborado el estudio ‘Cómo comemos. Análisis del consumo de alimentos y bebidas desde una perspectiva nutricional‘, basado en el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
El informe compara los hábitos de los hogares españoles entre 2022 y 2024 y, por primera vez, ofrece un análisis detallado por comunidades autónomas. “Lo que pretende es medir cómo come cada una de las comunidades autónomas en relación con la pirámide nutricional, para ver si lo que se consume encaja realmente en una alimentación saludable”, explica Alejandro Martínez Berriochoa, director de la Fundación EROSKI.
El objetivo es claro: evaluar si la dieta real de los hogares se acerca o se aleja de las recomendaciones nutricionales oficiales, detectar tendencias y señalar oportunidades de mejora.
Pirámide de la alimentación saludableImagen: Eroski Consumer
Una buena base, pero insuficiente
El diagnóstico general de este estudio tiene una doble cara. En términos globales, el 70,5 % del gasto en alimentación y el 73,5 % del volumen consumido en los hogares corresponden a alimentos de consumo recomendado diario o frecuente. Es decir, productos que deberían constituir la base de una dieta saludable.
“Esto indica que estructuralmente la base de la dieta no es mala”, apunta el director de la Fundación EROSKI. “Pero también significa que casi uno de cada tres euros y una de cada tres unidades de consumo se destinan a productos que a nivel nutricional no deberían formar parte habitual de la dieta”, añade.
En total, según datos del Ministerio, cada persona gasta de media 1.771 euros al año en alimentos y bebidas, consume 503 kilos anuales y paga un precio medio de 3,5 euros por kilo. Sin embargo, no basta con equilibrio entre grupos son clave, y ahí surgen los principales problemas.
Frutas y hortalizas: el gran déficit
Uno de los resultados más preocupantes del estudio es el consumo insuficiente de frutas y hortalizas. Aunque representan cerca del 19 % del gasto total y casi el 30 % del volumen, las cantidades ingeridas están muy por debajo de las recomendaciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere una frecuencia diaria de consumo de vegetales de cinco raciones de fruta y verdura al día (habitualmente 2-3 raciones de verdura o 3-4 de fruta). Pero de estas 35 raciones semanales aconsejadas, el consumo real en España se queda en 22,6 raciones, apenas el 65 % de lo indicado.
“Estamos muy lejos de las recomendaciones”, advierte Martínez Berriochoa. “Las frutas y hortalizas son insustituibles desde el punto de vista nutricional, y este déficit tiene consecuencias claras para la salud a medio y largo plazo”, señala. Además, entre 2022 y 2024 el consumo de los alimentos vegetales ha empeorado. “En 2022 consumíamos 23,2 raciones semanales y en 2024 hemos bajado a 22,6. Es una mala noticia”, subraya el responsable del estudio.
Legumbres y frutos secos, peor todavía
La situación es aún más llamativa en otros pilares tradicionales de la dieta mediterránea. De legumbres, solo consumimos el 27 % de las raciones recomendadas, y de frutos secos apenas se alcanza el 45 %. “Las legumbres son un ejemplo clarísimo de que se puede comer sano y barato. Son nutricionalmente excelentes y muy baratas por kilo, y todavía así no se consumen tanto como se debería. Es más, su consumo no deja de caer”, apunta Martínez Berriochoa.
El estudio no entra a analizar las causas de por qué no recurrimos a las legumbres, pero el director de la Fundación EROSKI apunta algunas tendencias claras: “Probablemente tiene que ver con la falta de tiempo y con el cambio generacional. La dieta tradicional está muy ligada a otras generaciones y hoy ya no encuentras fácilmente unas alubias en un menú del día”.
Pescado: menos del recomendado
Otro dato que se desprende del estudio es que el consumo de pescado y marisco en la población española cubre solo el 61 % de las raciones semanales recomendadas, pese a su importancia nutricional. “El precio influye en esta decisión, pero no es el único factor. También pesan la pérdida de habilidades culinarias o la percepción de que cocinar pescado es complicado”, opina Martínez Berriochoa.
De hecho, el estudio desmonta algunos tópicos instaurados entre la población. “No todo el pescado tiene un precio elevado. Según datos del Ministerio, de media, un kilo de pescado cuesta unos 11 euros, pero un kilo de carne procesada y embutidos cuesta 11,5 euros. Cambiar un kilo de carne procesada por uno de pescado no solo mejora la salud, sino que además ahorra dinero”, subraya el responsable de la Fundación EROSKI.
Demasiada carne y ultraprocesados
Frente al déficit de alimentos vegetales que reina entre los españoles, destaca el elevado consumo de productos animales. En concreto, el consumo de carne está por encima de la recomendado: en un 107 %. Los huevos, ligeramente por encima, y los lácteos, cercanos a lo aconsejado.
Además, los alimentos de consumo ocasional o muy ocasional, los situados en la cúspide de la pirámide alimentaria, representan el 29,5 % del gasto total de los consumidores. “Entre 2022 y 2024, la gente ha incrementado más su presupuesto en alimentos no saludables que en los recomendados”, advierte Martínez Berriochoa.






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