Enfermedades. Obesidad y sobrepeso
¿Existe la obesidad metabólicamente sana?
¿Existe la obesidad metabólicamente sana?
El impacto del exceso de grasa sobre órganos y tejidos, y no solo los factores metabólicos, podría guiar una nueva forma de diagnosticar y tratar la obesidad.
Autora: Daniela Martínez Madrid
Publicado en Diario Médico Actualizado Dom, 02/08/2026 – 12:22
El concepto de obesidad metabólicamente sana es muy controvertido. Un nuevo enfoque para definir la obesidad podría ayudar a los médicos a determinar mejor qué pacientes necesitan un tratamiento más intensivo, centrándose en los efectos del exceso de adiposidad en los órganos y tejidos, en lugar de basarse principalmente en si una persona cumple con una serie de umbrales de riesgo metabólico.
En una revisión publicada en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, investigadores del Centro de Investigación Biomédica Pennington de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU), en Estados Unidos, examinan el concepto de obesidad metabólicamente sana y argumentan que un marco más reciente, que distingue la obesidad preclínica de la obesidad clínica, proporciona un enfoque con mayor base biológica y resulta más aplicable desde el punto de vista clínico.
La revisión, firmada por Christian Rodríguez, investigador postdoctoral, y Eric Ravussin, profesor de la cátedra Boyd de LSU, examina la forma en que la clasificación tradicional de obesidad metabólicamente sana y obesidad metabólicamente no sana ha influido en las decisiones de tratamiento y por qué el nuevo esquema desarrollado por la Comisión de Lancet Diabetes & Endocrinology sobre la definición y el diagnóstico de la obesidad clínica podría ofrecer un mejor camino a seguir.
Definición de ‘obesidad sana’
El marco conceptual tradicional clasifica a las personas con obesidad según la presencia o ausencia de anomalías metabólicas. Según este enfoque, las personas con obesidad metabólicamente no saludable pueden ser candidatas a intervenciones más intensivas en cuanto a estilo de vida y farmacoterapia, mientras que aquellas clasificadas con obesidad metabólicamente saludable pueden recibir inicialmente apoyo estructurado para mejorar su estilo de vida, considerándose un tratamiento más intensivo si su salud metabólica empeora o surgen otros factores de riesgo.
El problema radica en que la definición de obesidad metabólicamente sana varía considerablemente entre los distintos estudios y, a menudo, no se trata de una condición estable. Las personas así clasificadas pueden desarrollar anomalías metabólicas con el tiempo, lo que complica los planes de tratamiento basados en la suposición de que su obesidad es actualmente saludable.
«La consideración de la obesidad metabólicamente sana ayudó a los investigadores a reconocer que la obesidad no afecta a todas las personas de la misma manera», afirma Ravussin. «Pero esta clasificación es difícil de usar como base para un tratamiento a largo plazo, ya que las definiciones varían y la salud metabólica puede cambiar. Una persona que hoy se considera metabólicamente sana puede no serlo mañana».
El marco preclínico/clínico de la obesidad propuesto por la Comisión Lancet adopta un enfoque diferente. En lugar de definir la obesidad principalmente por la presencia o ausencia de un conjunto específico de factores de riesgo metabólico, considera si el exceso de adiposidad está causando disfunción en órganos o tejidos o limitando la capacidad de una persona para realizar las actividades diarias.
Intervención estructurada
Esto significa que la obesidad preclínica describe a individuos con exceso de adiposidad confirmado que actualmente no presentan evidencia de disfunción orgánica o tisular relacionada con la obesidad. Estos individuos podrían beneficiarse de intervenciones estructuradas en el estilo de vida, un seguimiento regular de su salud cardiometabólica y la toma de decisiones compartida sobre la farmacoterapia cuando el riesgo individual es elevado.
Por otro lado, la obesidad clínica se define por un exceso de adiposidad acompañado de disfunción orgánica o tisular relacionada con la obesidad, o limitaciones significativas en las actividades diarias. Para estas personas, se puede considerar la farmacoterapia basada en la evidencia y, cuando sea apropiado, la cirugía metabólica o bariátrica, junto con el tratamiento de los problemas de salud específicos asociados a la obesidad.
Es importante destacar que este enfoque también modifica la forma de evaluar el éxito del tratamiento. En lugar de medir el éxito únicamente por la cantidad de peso perdido, el objetivo es mejorar o resolver la disfunción orgánica o tisular que define la obesidad clínica de una persona.
Efectos del exceso de adiposidad
«Pasar de la pregunta ‘¿Esta persona tiene un metabolismo saludable o no?’ a ‘¿El exceso de adiposidad afecta el funcionamiento del cuerpo?’ nos brinda una perspectiva más clínicamente relevante para abordar la obesidad», afirma Rodríguez. «Este enfoque nos permite identificar a las personas que podrían beneficiarse de la prevención y el seguimiento, a la vez que reconocemos el momento en que la obesidad ha progresado hasta convertirse en una enfermedad que requiere un tratamiento más intensivo”.
Los autores señalan que esta nueva clasificación aún está en desarrollo y requerirá investigación adicional para validar sus criterios diagnósticos y desarrollar herramientas para su implementación sistemática en la práctica clínica y la salud pública. La revisión concluye que el concepto de obesidad metabólicamente sana ha contribuido a comprender mejor la diversidad biológica de la obesidad, pero se ve limitado por definiciones inconsistentes, su carácter potencialmente transitorio y su enfoque en un conjunto relativamente reducido de factores de riesgo metabólico.






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